Científicos de Eslovaquia buscan un meteorito en el Teide

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El telescopio robótico Amos, instalado en el observatorio del Instituto de Astrofísica de Canarias, captó en mayo la caída de un fragmento: los científicos triangularon su órbita y lo buscan en el preparque del Teide

El Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC) acaba de celebrar treinta años de existencia y de exploración fascinante del Universo con la inauguración de los dos telescopios del proyecto Quijote, dedicado a la búsqueda de huellas del Big Bang, y la presentación de otros seis grupos de telescopios robóticos ligados a otros tantos proyectos divulgativos o de investigación. Uno de ellos es el telescopio Amos-CI, vinculado al departamento de Astronomía, Física de la Tierra y Meteorología de la Universidad Comenius de Bratisvalava (Eslovaquia). En mayo, captó sobre Tenerife un meteorito que se desintegró sobre La Gomera y ahora los investigadores del Amos-CI buscan un fragmento que, según sus cálculos, cayó en el preparque nacional del Teide.

El nombre de Amos-CI se corresponde con las siglas de ‘All-Skay Meteor System-Canary Island) y es uno de los seis grupos de telescopios robóticos que se presentó este sábado en Tenerife, coincidiendo con una visita al Observatorio del Teide del Rey de España, Felipe VI, para inaugurar el proyecto Quijote. Dos de ellos, el Amos-CI y el Magec, instalado en el IAC por el Observatorio de Astronomía de Mallorca, se dedican expresamente al seguimiento de cuerpos celestes y el rastreo de meteoros. Los telescopios robóticos han una tarea de seguimiento permanente cuyos datos son después interpretados por los científicos.

El Amos-CI tiene dos conjuntos de cámaras que ‘miran’ hacia el cielo en busca de meteoros, a una altura de entre 120 y 80 kilómetros de altitud y con cientos de kilómetros de cobertura desde cada estación. En el caso de Canarias, estas dos estaciones están situadas respectivamente en los observatorios del IAC en Tenerife y también en La Palma y sus características técnicas permiten ligar los meteoros con sus ‘padres’, los meteoroides.

En mayo, el Amos-CI captó el sobrevuelo sobre Tenerife de un meteoro muy brillante “de tipo asteroidal” que pasó a unos 84 kilómetros de altura sobre Tenerife y se desintegró a 25 sobre el océano. La desintegración se produjo cuando el objeto pasaba sobre La Gomera. En un principio, los científicos eslovacos que analizan lo datos proporcionados por el Amos-CI pensaron que los fragmentos del meteoro habían caído en el mar y quizá también en algún punto cercano a la costa.

Pero cuando triangularon la órbita seguida por el objeto, llegaron a la conclusión de que uno de los fragmentos había caído en tierra en Tenerife y pudieron geolocalizar un lugar exacto del preparque del Teide, donde han barrido la zona en busca de este pedazo. El meteoroide o padre de este meteoro tenía en su forma original el diámetro de una pelota de fútbol. Una vez desintegrado, el pedazo que según los científicos cayó sobre Tenerife puede tener entre 3 y 4 centímetros de diámetro. Es decir, que tendría el tamaño equivalente a un pequeño huevo de codorniz. Aún así, los científicos han rastreado en el preparque del Teide un área de 200 por 700 metros. Los investigadores de la Universidad de Bratisvala ya han encontrado otros fragmentos de meteoritos y el pequeño tamaño del caído según sus cálculos en el Teide no les desanima.

Pero Amos-CI no es el único vigilante de meteoritos que incluyen los observatorios del IAC a petición de otras instituciones nacionales o internacionales. El otro detector de meteoros es el Magec (Majorca Canary survey of very fast moving sky objects). En este caso, el telescopio se dedica al seguimiento preferente de asteroides y cometas. Entre ellos, según los datos proporcionados por el IAC, se encuentran los NEOs, “asteroides de tamaño intermedio o grande que cruzan la órbita de la Tierra, siendo por lo tanto potencialmente peligrosos por la posibilidad de colisión”. Los equipos de Magec instalados en el IAC incluyen 5 telescopios, con los siguientes diámetros: dos de 0,45 metros, uno de 0,40, uno de 0,30 y el más pequeño, de 0,17 metros.

Con motivo de la visita del Rey Felipe VI, el IAC presentó otros seis grupos de telescopios, además de los vinculados al proyecto Quijote. Uno de ellos está ligado a un proyecto financiado por Qatar. Se trata del QES (Qatar Exoplanet Survey), del instituto quatarí de investigación de la energía y el entorno. QES incluye ocho telescopios de 0,1 metros en el Observatorio del Teide, cuya mirada a la bóveda celeste tiene por objeto detectar “exoplanetas calientes con masas en el rango entre Neptuno y Júpiter alrededor de estrellas de baja masa”, detalla el IAC.

Rusia también ha instalado telescopios robóticos para examinar la bóveda celeste con las extraordinarias condiciones que permiten los cielos canarios. Su proyecto es el Master, el Instituto Astronómico de Stenberg de la Universidad de Moscú. El Master tiene ocho nodos repartidos por todo el planeta y cada uno de ellos está dotado de dos telescopios de 40 centímetros colocados en paralelo.

Los telescopios del proyecto Master miden luces y emisiones ópticas de rayos gamna y hacen un único barrido visual de todo el cielo cada noche. ¿Qué buscan? Explosiones de rayos gamma o fenómenos energéticos relacionados con agujeros negros, colisiones o colapsos de estrellas de neutrones. El IAC lo describe así: Master busca “la energía oscura mediante el descubrimiento y la fotometría de supernovas, la búsqueda de planetas extrasolares, la detección de cuerpos de pequeñas dimensiones en el Sistema Solar y la monitorización de la basura espacial”.

Este grupo de telescopios robóticos presentado el sábado se completa con aparatos que, más allá de la tarea investigadora, avanzan también en la ciencia ciudadana y en la divulgación. Uno de ellos es el proyecto Las Cumbres, que tiene su sede central en Goleta (California, Estados Unidos) y consiste en una red de telescopios repartido por todo el planeta: Las Cumbres integra aparatos localizados en Hawai, Texas, Chile, Sudáfrica, Australia y ahora el Observatorio del Teide.

El sexto grupo pertenece al programa Slooh, con dos telescopios situados en el Teide desde 2004. Los Slooh también forman parte de redes de telescopios distribuidos también por todo el mundo y su objetivo es netamente divulgativo, pues ofrecen la posibilidad de que los usuarios los controlen remotamente a través de internet para obtener imágenes del cielo. Los Slooh pertenecen a la Telescope Society de Delaware (Estados Unidos) y, según los datos del IAC, a lo largo de su vida han obtenido 2,4 millones de todos en tiempo real de más e 40.000 objetos celestes y “han participado en numerosos descubrimientos con las principales instituciones astronómicas”.

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