El barco de sondeos está en Angola y Repsol lo quiere en Canarias en otoño

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Los planes anti-derrames del buque Rowan Renaissance consumen mucha de la documentación que Industria somete ahora al trámite de audiencia pública antes del permiso final

El barco de posicionamiento dinámico Rowan Renaissance que se propone utilizar Repsol en las prospecciones programadas frente a Fuerteventura y Lanzarote se encuentra en estos momentos en Angola después de finalizar una etapa de calibración con perforaciones submarinas exploratorias en Namibia. Se trata de un barco de última generación que salió hace solo unos meses de los astilleros donde se construyó en Corea del Sur y que, según los datos técnicos que exhibe la compañía propietaria del buque, lleva a bordo dos unidades de BOP (blow out preventer), un sistema de prevención de vertidos catastróficos en el fondo del mar adaptados a las condiciones de profundidad submarina donde tengan que operar. El Rowan Renaissance tiene capacidad para realizar perforaciones a 40.000 pies de profundidad, el equivalente a 12.192 metros y Repsol subraya que se trata de aproximadamente el triple de capacidad respecto a la profundidad real donde se harían los sondeos frente a Fuerteventura.

El Rowan es un buque subcontratado por Repsol a la compañía del mismo nombre por el equivalente a 620.000 dólares diarios y un plazo inicial de tres años. La hoja de ruta desde su salida de los astilleros en Corea le llevaron recién estrenado a Namibia, donde Repsol realiza sondeos exploratorios con otros socios, y luego a Angola, desde donde se supone que zarpará para operar en Canarias en el otoño próximo. Las condiciones operativas del Rowan Reinassance, sus planes de contingencia para intervenir ante emergencias e incluso la jerarquía interna del personal que lleva a bordo consumen mucha de la documentación añadida la semana pasada por la petrolera al Ministerio de Industria, un expediente sobre el que este mismo lunes se abrió trámite de audiencia a las instituciones y organizaciones personadas en el expediente de las prospecciones canarias antes de que la Dirección General de Política Energética valide el permiso final para llevar a cabo los sondeos exploratorios.

Esta fase de información a las partes interesadas se vio precedida hace unos días de un irritado desmentido de la compañía frente a una información divulgada por el Cabildo de Lanzarote que atribuyó al Rowan una incidencia grave durante los sondeos en Namibia que supuestamente colocó la zona de perforación al borde del desastre ambiental. El Cabildo de Lanzarote se hizo eco del desplome registrado en una primera perforación del Rowan y de la apertura apresurada de un segundo pozo, de la que dedujo una situación de riesgo catastrófico.

La información se atribuía indirectamente a uno de los socios de Repsol en la zona, la compañía Tower Resources, propietaria a su vez de Neptune Petroleum, que comparte con Repsol en un 30% un proyecto de exploración en Namibia en una gran área submarina a profundidades que oscilan entre los 200 y los 3.000 metros de profundidad. La incidencia se había producido cuando el barco operaba en el área de mayor profundidad, denominada Welwitschia, y un ejecutivo de Tower Resources había expresado algunas dudas sobre los retrasos operacionales por la incidencia y el coste de esas demoras, después de subrayar que la seguridad era la prioridad en la operación del Rowan.

Sobre este episodio, un portavoz de Repsol explicó que, durante su estancia en aguas de Namibia, el barco y sus tripulantes llevaron a cabo las tareas de calibración que son preceptivas y habituales en el estreno de una infraestructura de estas características. Según esta versión, no hubo riesgo alguno de desastre y sólo se produjo una doble perforación, con una distancia de 50 metros entre la primera y la segunda, en un cambio que está autorizado y es habitual cuando se busca “la zona más ventajosa y con menos accidentes geográficos posibles” para proceder a perforar con las mayores garantías. “El barco está ahora en Angola, porque en Namibia ya ha acabado y no ha pasado nada”.

La propia Tower Resources se hizo eco hace unos días de la finalización de los trabajos del Rowan Renaissance e informó de que los primeros sondeos habían arrojado un pronóstico más optimista respecto al hallazgo de petróleo extraíble del que los propietarios del permiso tenían antes de la exploración.

Los sistemas BOP de prevención de vertidos son mecanismos complejos que tratan de combinar el control de los fluidos en los pozos perforados con el control de las presiones en aguas profundas. Cuanto más avanzada es la tecnología que el buque de exploraciones lleva a bordo, más redundantes son los sistemas de seguridad que se activan para producir medidas en cadena encaminadas a evitar los vertidos catastróficos desde el fondo del mar, que se desencadenarían si fallaran sucesivamente las tres barreras de seguridad previstas en la boca del pozo.

 

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