Daniel Pena Valiño, Carmen Ortega Cortés, Sebastián Ruiz Galván y Carlos Caramanzana Álvarez.

Otra ‘bofetada’ oficial a las familias de los militares del SAR muertos en 2014

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El Ejército del Aire programa una conferencia sobre el siniestro cuando ni siquiera ha terminado la instrucción del juez togado militar sobre la tragedia, que se cobró 4 vidas

@teresacardenes

El Ejército del Aire impartirá el 17 de mayo en Madrid una conferencia pública sobre el siniestro de un helicóptero del SAR que le costó la vida a cuatro militares en aguas de Canarias el 19 de marzo de 2014 pese a que el caso se encuentra todavía sub iudice y la investigación todavía sin finalizar en manos de un juez togado militar. La conferencia lleva por título ‘El accidente del helicóptero SAR. Canarias 2014’ y se pronunciará en el acto inaugural de un curso sobre investigación de accidentes e incidentes de aeronaves, que se impartirá en la Escuela de Ingenieros Aeronáuticos de la Universidad Politécnica de Madrid. La convocatoria ha sembrado la indignación entre las familias de los cuatro militares muertos y se produce cuando ni siquiera se conoce todavía el informe preliminar del segundo accidente del mismo escuadrón del SAR que 19 meses después se cobró la vida de otras tres personas.

Las organizadoras del curso son una vocal y la propia presidenta de la Comisión de Investigación de Accidentes e Incidentes de Aviación Civil (CIAIAC), un órgano cuyo crédito profesional está bajo mínimos en el sector aeronáutico por la exasperante lentitud de sus trabajos y por su dependencia orgánica del Ministerio de Fomento. La CIAIAC es un órgano cuya disolución ha reclamado abiertamente la asociación de víctimas del JK5022, el avión de Spanair accidentado en Barajas en 2008 con un balance final de 154 fallecidos. El acto inaugural se verá arropado a su vez por el presidente de la Comisión de Investigación de Accidentes de Aeronaves Militares (CITAAM), análogo a la CIAIAC en el ámbito de los siniestros del Ejército, y por la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA).

La elección del tema de la conferencia inaugural ha conmocionado a las familias de los cuatro militares muertos en marzo de 2014, que desde el día de los hechos batallan no solo contra un muro de silencios y secretos oficiales, sino incluso contra la pretensión inicial de dejar los cuerpos de los fallecidos en el fondo del mar, después de que el helicóptero en que realizaban una maniobra se estrellara y a continuación se hundiera a más de dos mil metros de profundidad en el Atlántico. La conferencia será impartida por el teniente coronel del Ejército del Aire Alfonso López Soriano.

Sebastián Ruiz Benítez, padre de uno de los tres pilotos fallecidos en el siniestro, no oculta su exasperación y se pregunta “cómo se atreven” tanto el Ejército del Aire como el Ministerio de Defensa a autorizar esta conferencia sin que ni siquiera haya terminado la instrucción del juez togado militar sobre el siniestro que le costó la vida al capitán Daniel Pena Valiño, los tenientes Sebastián Ruiz Galván y Carmen Ortega Cortés y el sargento Carlos Caramanzana Álvarez. El único superviviente de aquella tragedia, el sargento Jhonander Ojeda Alemán, murió solo 19 meses después cuando otro helicóptero del SAR del mismo escuadrón cayó por causas todavía desconocidas al mar cuando regresaba a Gran Canaria de unos ejercicios en Senegal.

La presencia de Ruiz Benítez fue vetada hace solo unas semanas en un acto celebrado en la Capitanía General de Sevilla en un homenaje a los militares que rescataron a los fallecidos del segundo helicóptero siniestrado del SAR. El padre del teniente Ruiz Galván intentó sin éxito asistir al homenaje de los mismos buceadores que habían rescatado el cuerpo de su hijo. No pudo pasar de la puerta debido a un veto que, según todos los indicios, partió de la cúpula del Ministerio de Defensa. Convertido en un auténtico padre coraje tras la tragedia que se llevó a su hijo, Sebastián Ruiz ha dirigido durísimas críticas a la cúpula de Defensa, de la que llegó a preguntarse si hasta ella solo llegan “los más mediocres y los más pelotas”.

La consternación por la conferencia del próximo martes también es compartida por la presidenta de la federación internacional de víctimas de accidentes aéreos y de la asociación de víctimas del JK5022, Pilar Vera, que confesó haberse quedado “sin palabras” cuando comenzó a circular la convocatoria al acto. Como las familias de los militares muertos, Vera tampoco ha dejado de batallar durante años para intentar reabrir la investigación sobre el caso Spanair y tratar de arrojar luz sobre las verdaderas causas de que el avión se estrellara sobre las pistas de Barajas. La aeronave se desplomó al intentar despegar, solo dos días antes de que expirara un permiso de aeronavegabilidad que había sido prorrogado al avión sin que éste pasara inspección técnica alguna.

El curso que se abrirá con esta conferencia cuesta 1.300 euros y está dirigido por una vocal de la Comisión de Accidentes e Incidentes de Aviación Civil. La propia presidenta de la CIAIAC, Rosa Arnaldo, figura como secretaria académica del curso. En su día, Arnaldo presentó a la opinión pública un informe oficial sobre el accidente de Spanair que situaba toda la responsabilidad del accidente sobre los pilotos muertos. Cuando se produjo el brutal accidente del JK5022, la CIAIAC no había cumplimentado sus informes sobre el incidente sufrido un año antes en Lanzarote por un avión del mismo modelo, que rozó la tragedia por unas causas técnicas prácticamente idénticas a las que luego provocaron la caída de la aeronave de Spanair. Y eso a pesar de que los investigadores norteamericanos que examinaron la grave incidencia del avión de Mapjet en Lanzarote alertaron a la autoridades españolas sobre las causas técnicas latentes que seguían existiendo en todos los aviones del mismo modelo.

La CITAAM, por su parte, ya se había granjeado la ira de los familiares de los militares muertos del SAR cuando tras el accidente de 2014 nombró un cuerpo de investigadores en el que no había inicialmente ningún experto en helicópteros.

El Super Puma del 802 escuadrón siniestrado el 19 de marzo de 2014 se estrelló abruptamente contra el mar a 37 millas de Gran Canaria durante un entrenamiento de rescate nocturno. Dos minutos antes, sus tripulantes se habían quedado a ciegas en el aire debido al fallo en el lanzamiento desde un avión de apoyo de una bengala que debía iluminar el área de maniobras. La bengala se encasquilló en el interior del avión, lo que dejó a los tripulantes del Super Puma completamente a oscuras en medio del mar y sin referencias visuales con las que orientarse. Dos minutos después se produjo su mortal caída al mar.

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1 comment

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  1. Artemir 15 mayo, 2016 at 06:04 Responder

    Y mucho nos tememos que el segundo accidente tampoco tendrá una aclaración suficiente ya que podría afectar a intereses amigos. Mal anda Defensa. Más bien parece un ataque. Un saludo.

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