El Papa envía un mensaje a España a través de los controladores aéreos de Canarias

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El Papa Francisco ha enviado un mensaje a los ciudadanos españoles y a la Familia Real a través de los controladores aéreos al sobrevolar Canarias en un vuelo hacia Roma desde Paraguay, donde terminó este domingo una visita a varios países latinoamericanos. El Pontífice viaja en un avión de Alitalia que le traslada desde Asunción hacia Roma y al volar sobre Canarias, sus asistentes enviaron al Centro de Control aéreo de Canarias “un emotivo mensaje para el pueblo español. El Papa ha deseado lo mejor para el pueblo español y para la Familia Real”.

En una práctica ya convertida en tradición, los asistentes del Papa piden (en este caso al Centro de Control de Canarias) una frecuencia de radio alternativa para enviar un mensaje a España durante el sobrevuelo, sin interferir en el canal que se utiliza para transmitir las instrucciones del control aéreo. A continuación, por ese canal se envía el mensaje del Papa, que debe ser grabado por el centro de control para transmitirlo posteriormente al jefe del Estado. Por regla general, es el propio Pontífice quien verbaliza el mensaje, que se transmite una sola vez durante el sobrevuelo del espacio aéreo español, de ahí que sea Canarias el centro que lo recibe cuando sus vuelos proceden de Latinoamérica.

No es la primera vez que los asistentes del Pontífice envían mensajes de esta naturaleza al Centro de Control de Canarias, cuyo ámbito de competencias incluye el control del espacio aéreo atlántico en una franja del llamado corredor Eursam, el pasillo aéreo que conecta Europa con Latinoamérica.

El Papa Francisco concluyó este domingo un viaje a varios países latinoamericanos, entre ellos Bolivia, donde fiel a su costumbre de acercarse a la vida cotidiana de los más desfavorecidos y pobres de la tierra, visitó la cárcel de Palmasola, con casi 4.300 personas en su interior y que se considera el presidio más violento y corrupto de toda América Latina. En Bolivia también se vio sorprendido por el estrafalario obsequio del presidente Evo Morales, que le regaló un Cristo cruficado sobre una hoz y un martillo. El Papa apenas pudo disimular su desconcierto ante la extravagancia del objeto que Morales presentó ante sus ojos.

Antes de emprender el regreso a Roma, el Papa también visitó este domingo dos de los suburbios más pobres de la capital de Paraguay, donde criticó “la fe mentirosa” de los que se proclaman cristianos practicantes, pero luego no se ocupan de los problemas de los desfavorecidos.

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