Enaire hablará con los controladores aéreos, pero enfría toda expectativa de acuerdo

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El gestor de navegación aérea invoca el ‘diálogo’ ante los paros de este fin de semana, pero acto seguido anticipa que no se moverá de su posición y que dictará servicios mínimos de al menos el 80 por ciento

 

 

Una nueva vuelta de tuerca con perspectivas poco esperanzadoras. El gestor de navegación aérea, Enaire, anunció hoy que volverá a reunirse este jueves con representantes de la Unión Sindical de Controladores Aéreos (USCA) para “intentar buscar una solución” ante la nueva tanda de paros parciales previstos para este sábado y domingo por el despido de un controlador aéreo de Santiago y las sanciones impuestas a 61 profesionales de Barcelona como resaca tardía del conflicto del puente de la Constitución de 2010. En realidad, esta nueva ronda negociadora se producirá a petición de USCA y la propia nota de Enaire deja muy poco margen para esperar una salida negociada a este conflicto: el gestor de navegación aérea da a entender que las sanciones impuestas son producto de la aplicación estricta de la legalidad y ya adelanta que si no hay acuerdo volverá a establecer servicios mínimos como en los paros precedentes, que en la última ocasión alcanzaron al 80 por ciento de la plantilla programada.

Los controladores aéreos no han ocultado hoy su irritación por la puesta en escena de Enaire y han subrayado en numerosos mensajes de Twitter que este nuevo encuentro negociador se producirá a petición del sindicato y no del gestor de navegación aérea. “Valoramos muy negativamente la actitud de Enaire en estos meses, pero a pesar de ello apostamos por el diálogo”, subrayó hoy el sindicato de controladores a través de las redes sociales. Mientras tanto, Enaire encabezó su nota poniendo el acento en el primer párrafo en las palabras solución y diálogo, pero acto seguido enfrió toda expectativa de acuerdo con una argumentación que da a entender que no se moverá de su posición anterior.

Esto es lo que parece deducirse claramente del párrafo relativo a las reclamaciones que motivan el paro de los controladores, que exigen la readmisión del profesional despedido en Santiago y la anulación de los expedientes y las sanciones (un mes de suspensión de empleo y sueldo) impuestos a los 61 afectados de Barcelona. “En relación con las reivindicaciones de los controladores”, dice la nota, “Enaire reitera que está siendo estrictamente respetuosa con todas las sentencias y decisiones judiciales relacionadas con los expedientes abiertos como consecuencia de los sucesos de diciembre de 2010, motivo de los paros parciales convocados por el sindicato de controladores”.

En realidad, Enaire obvia por completo dos elementos muy importantes de este largo conflicto. El primero de ellos es el archivo en más de veinte juzgados de instrucción de toda España, incluido el competente de Barcelona, de la causa abierta contra decenas de controladores aéreos por el supuesto abandono de su puesto de trabajo en los episodios de 2010, que desembocaron en un monumental escándalo con el cierre del espacio aéreo, la declaración del estado de alarma por el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero y la militarización de los centros de control aéreo.

El otro elemento es aún más importante que el anterior: el hecho de que el Ministerio de Fomento ocultara en 2010 a la opinión pública que los controladores tenían razón cuando invocaban como una de las causas de sus protestas que se estuviera a punto de rebasar el número máximo de horas aeronáuticas anuales durante las cuales puede prestar servicio un profesional de tránsito aéreo.

Así, con posterioridad al colosal conflicto que atrapó a decenas de miles de personas en los aeropuertos en el puente de la Constitución de 2010, trascendió que Navegación Aérea había pretendido elevar el cupo de horas aeronáuticas admitidas para los controladores de Santiago y de Madrid, a lo que se negó por escrito la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA), con el argumento de que no se daban las condiciones legales para admitir el incremento. La AESA señaló expresamente en su escrito de denegación que se podía elevar el cupo por causas operativas sobrevenidas, pero no por motivos relacionados con la gestión de los recursos humanos. Pese a ello, el Ministerio de Fomento ocultó todos estos datos a los ciudadanos y sostuvo públicamente que no había problemas con el cupo de horas en el centro de control de Santiago.

Pero no acaban ahí los motivos para el pesimismo en relación con el encuentro de mañana. Enaire ya anticipa en su nota de hoy  que, si no hay acuerdo, se dispone a establecer un porcentaje de servicios mínimos de al menos el 80 por ciento de la plantilla programada. “Si una vez más el diálogo no logra evitar que se produzcan estos paros parciales, Enaire, como ya lo hizo en la pasada jornada, establecerá todas las medidas técnicas y operativas necesrias para asegurar el interés general y minimizar el impacto de los paros en los usuarios”.

En este punto, Enaire remite expresamente a la anterior declaración de servicios mínimos, en la que evoca causas diversas para argumentarlos, desde el factor de la insularidad que afecta a Canarias y Baleares, a la compra electrónica por parte de los viajeros de paquetes vacacionales cuyas fechas no pueden modificar para eludir el impacto de los paros. Y eso a pesar de que, en los primeros paros de esta tanda de 2015, compañías como Iberia ofrecieron expresamente a todos sus clientes la posibilidad de modificar las fechas de sus billetes. Ni siquiera esta oferta fue necesaria en los siguientes paros: los servicios mínimos dictados por Fomento redujeron prácticamente a cero el efecto de los paros horarios sobre los viajeros y los limitaron como mucho a pequeños retrasos en las franjas previstas.

La nueva tanda de paros se producirá el sábado 25 de julio entre las 10:00 y las 13:00 horas y el domingo 26 entre las 17:00 y las 20:00, siempre tomando como referencia la hora peninsular española.

 

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