Enaire invierte 4 millones de euros en dos nuevos radares en Gran Canaria y Tenerife

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Los nuevos equipos Modo S mejoran las prestaciones en la vigilancia del tráfico aéreo porque aportan información selectiva sobre las aeronaves en vuelo, subraya el gestor de navegación

 

Enaire, gestor de navegación aérea en España, ha invertido 4 millones de euros en la instalación de nuevos radares secundarios de última tecnología en los aeropuertos de Gran Canaria y Tenerife Sur con los que mejorará la vigilancia del tráfico aéreo en Canarias. Enaire informó hoy de que los nuevos radares de Modo S, con un alcance de 220 millas náuticas equivalentes a 410 kilómetros, permitirán disponer “de mayor información de las aeronaves que están volando, gestionar el tráfico con mayor fluidez e incrementar la seguridad”.

Los nuevos radares secundarios tienen tecnología Modo S y se utilizan, explica Enaire, para hacer un seguimiento del tráfico aéreo, dado que facilitan información sobre la posición de cada aeronave y también la identificación y la altitud a la que vuelan, mediante un sistema de interrogación selectiva a través de los transpondedores del avión. La inversión de 4 millones de euros en esta actualización tecnológica contribuye, sostiene el gestor de navegación aérea, “al posicionamiento internacional de Enaire (…), en línea con los requisitos europeos para introducir progresivamente nuevas tecnologías que mejoren la gestión del tráfico aéreo en Europa”. Aunque no los cita, Enaire se refiere a proyectos de innovación tecnológica desarrollados al amparo del programa Sesar e integrados a su vez en el marco del Cielo Único europeo.

Los nuevos radares serán utilizados tanto desde el Centro de Control de Tránsito Aéreo de Canarias, localizado junto al aeropuerto de Gran Canaria, como desde la torres de control de los aeropuertos  Tenerife Norte y Tenerife Sur. En todos los casos, los nuevos equipos aportarán información de los aviones en ruta y de las aeronaves que se aproximan a los aeropuertos de Canarias.

Este tipo de radares secundarios envían una señal a los aviones, que a su vez la reciben y descodifican a través del transpondedor. El transpondedor es un equipo de a bordo que a la vez recibe y emite señales de radio-frecuencia. Al responder a la señal del radar, el transpondedor identifica la posición de la aeronave y aporta otros parámetros útiles para los controladores aéreos, como la compañía a la que pertenece, la ruta que sigue y la altura a la que vuela en esos momentos.

Enaire subraya que los radares de vigilancia Modo S representan una mejora respecto a los secundarios convencionales, porque tiene capacidad para pedir al avión datos de manera selectiva, “lo que disminuye la contaminación radioeléctrica”. Además, al aportar datos complementarios de las aeronaves, como sus intenciones de rumbo o altitud, “contribuyen a mejorar la integridad de la información, así como la predictibilidad para su uso en la provisión de los servicios de control de tránsito aéreo”. El gestor añade que los radares Modo S no solo mejoran la operatividad en el área de vigilancia española, sino entre los distintos países colaterales.

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