Fomento invoca la imposibilidad de cambiar los billetes para ‘desinflar’ la huelga de controladores

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El ministerio alude al sector estratégico para justificar unos servicios mínimos “superiores” a los de otra actividad

El Ministerio de Fomento alude al sector estratégico que supone el transporte aéreo para justificar unos servicios mínimos “superiores” a los establecidos en otra actividad. Entre los argumentos que invoca Fomento para determinar los servicios mínimos durante los paros parciales que iniciaron este lunes los controladores aéreos, se encuentra la imposibilidad de cambiar los billetes telemáticamente comprados con mini tarifas, el garantizar la prestación de un servicio público esencial, el hecho insular, el impacto sobre el turismo o la condición de HUB del aeropuerto Adolfo Suárez Madrid Barajas. Señala también que limitar el número de controladores de servicio en determinadas torres de control supondría el cierre del aeropuerto.

Así consta en la resolución del ministerio en la que se determinan los servicios mínimos durante los paros parciales convocados por la Unión Sindical de Controladores Aéreos (USCA), que afectará a los trabajadores de la entidad pública empresarial Enaire, un total de 2.023, que ejercen funciones de control de tránsito aéreo. Los paros, para los que Fomento estableció unos servicios mínimos del 70 %, se iniciaron este lunes y está previsto que continúen el miércoles, viernes y domingo, y consisten en dos horas en turno de mañana y dos horas en turno de tarde.

Fomento apunta a la existencia de múltiples canales de comercialización que permiten a la mayoría de los usuarios adquirir billetes de avión a precios muy asequibles, “pero a menudo con unas condiciones de utilización poco flexibles”. Como consecuencia de ello, señala, “dada la insuficiente antelación con que habitualmente se anuncian las convocatorias de huelga, se dificulta la cancelación de los billetes ya comprados y la posterior adquisición de otros nuevos a precios similares en fechas o aeropuertos no afectados por la interrupción del servicio”. Cualquier retraso o cancelación “acarrearía un evidente perjuicio económico”, añade.

 El ministerio se ampara en el Real Decreto 2878/1983, de 16 de noviembre, sobre garantías necesarias para asegurar el mantenimiento de los servicios esenciales de la comunidad en materia de transporte aéreo, y en el Real Decreto 776/1985, de 25 de mayo, sobre garantía de prestación de servicios esenciales en materia de aviación civil, además de diversas sentencias de la Audiencia Nacional –la última de 1999- , para indicar que las huelgas que afecten al transporte aéreo “se entenderán condicionadas al mantenimiento de los servicios públicos esenciales”.

Alude, además, al artículo 138.1 de la Constitución Española, donde se establece que el Estado ha de prestar particular atención al hecho insular, para justificar los servicios mínimos del cien por cien en los archipiélagos canarios y balear, además de las ciudades de Ceuta y Melilla. Al respecto señala que el transporte aéreo es esencial pues en otro caso “quedaría seriamente mermada la libertad de movimientos de las personas por el territorio nacional”.

Afirma que el alcance de las huelgas en el transporte aéreo sobrepasan el ámbito sectorial y coartan la libertad de movimiento de los ciudadanos a la vez que impactan negativamente sobre la actividad turística, una de las principales fuentes de riqueza de la economía española. “Al lucro cesante para la industria española que supondría la interrupción de los flujos de turistas en las fechas señaladas para la huelga, también habría que incluir entre las consecuencias negativas el posible deterioro de la imagen turística de nuestro país en el exterior, el desvío de turistas hacia otros destinos competidores fuera de nuestras fronteras y las dificultades que plantea su recuperación futura”.

Las “previsibles consecuencias negativas” de la huelga sobre la actividad turística se verían agravadas, según Fomento, en el hecho de que frecuentemente los turistas adquieren los llamados paquetes turísticos, en cuyo caso no es posible cambiar ni la hora ni el día del vuelo, ya que los servicios comprados llevan incorporados en la mayoría de los casos la estancia en hoteles con fecha fija e inamovible. “Por tanto, el daño ocasionado a viajeros, compañías aéreas, hoteles y operadores turísticos sería de difícil reparación”, subraya.

La existencia de aeropuertos como Adolfo Suárez Madrid-Barajas, que se han configurado como aeropuertos hub, es decir, como centros de conexión y distribución de vuelos en el que un gran número de pasajeros realiza escala intermedia para llegar a su destino final, es otro de los argumentos del ministerio. “Este carácter hub hace que la interrupción de los servicios en rutas de corta y media distancia, con origen o destino en este aeropuerto, tenga un efecto multiplicador en todas las rutas de largo radio, dada la función de enlace y tránsito de este aeropuerto hub hacia otros destinos”. Por otro lado, añade, el carácter hub de este aeropuerto “hace necesario el mantenimiento de rutas de corto y medio radio, utilizadas por muchos pasajeros para conectar con sus destinos internacionales, ante la inexistencia de rutas directas”.

Aduce también a la importancia de la actividad de los controladores aéreos para mantener la continuidad y seguridad de las operaciones, y señala que una reducción del personal que realiza estas actividades, por debajo de los servicios mínimos establecidos, “podría causar efectos imprevisibles en el desarrollo de las operaciones”. En determinadas torres, indica, limitar el número de controladores de servicio “supondría el cese de la prestación del servicio de control y el cierre, por tanto, del aeropuerto”.

 

 

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