JK5022: 6 años de lucha por evitar otras víctimas

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Hoy se cumplen 6 años desde la trágica muerte de 154 personas en el avión de Spanair en Barajas sin que las familias hayan encontrado consuelo judicial, pero en combate continuo por la seguridad aérea

 

Teresa Cárdenes (@teresacardenes)

Cada 20 de agosto es un doloroso recordatorio de las dramáticas circunstancias en que se les rompió la vida con la pérdida de aquellos a quienes más querían o la insoportable evidencia de familias enteras que eran borradas del mapa. Pero, más allá del dolor, del fracaso en la búsqueda de amparo de la Justicia y de la impotencia ante la burla de quienes han querido poner precio de saldo a sus muertos, la asociación de víctimas del JK5022 cumple hoy seis años de calvario en mitad de un combate inacabado por la dignidad de los fallecidos y por la seguridad en el transporte, y singularmente en el transporte aéreo.

Al frente, su incombustible presidenta, Pilar Vera, de cuyos momentos de flaqueza solo saben sus más íntimos, y junto a ella quienes son a la vez compañeros de batalla y escuderos, todos doloridos, pero todos valientes: Luis Rey, Federico Sosa, Margarita Henríquez, Ángeles Piretti, Mari Cabrera, Laly Gil, Iván… La terrible lista de abuelos, madres, tíos, hijos que vieron abatirse la esperanza a bordo de aquel maldito avión. Y Rafiki, Rafael Vidal, el joven cuya carrera también se truncó cuando el Sumbreeze se desplomó sobre la 36L de Barajas y que es hoy, con las piernas atravesadas por los mil metales que dejó en ellas el JK5022, una suerte de samurai hambriento de Justicia. “Si no tienes más remedio que ir a la guerra, hazlo sosegado”, advierte Rafael en su perfil de Twitter.

La última batalla librada se llama Bus Dignidad, una guagua roja a bordo de la cual las víctimas del JK5022 han denunciado desde las calles de Madrid el intento de la aseguradora Mapfre de malbaratar la dignidad de sus muertos con indemnizaciones tasadas con baremos de accidentes de tráfico. De cuantos se han sucedido en sus vidas desde aquel aciago 20 de agosto de 2008, hay muchos hechos en las vidas de estas personas que solo dan ganas de abandonarse al llanto. El demoledor, enfrentarse aquel 20 de agosto o ya en la madrugada del día siguiente, a la inapelable sentencia de la muerte de aquellos sin cuya sonrisa han quedado condenados a vivir. Pero después, los golpes sucesivos encajados con infinita impotencia, entre ellos sin duda el más duro ver cómo la Justicia daba carpetazo al expediente del JK5022 en la vía penal sin apuntar otros responsables que los pilotos muertos y con una única respuesta: encaminar a las familias hacia la jurisdicción civil, o lo que es lo mismo, obligarles a poner precio a sus tragedias en los juzgados de lo Mercantil. Porque hay espectáculos difícilmente mejorables en su implacable inhumanidad.

Ellos no se han dado por vencidos y ni siquiera las lágrimas inagotables han derribado su determinación de buscar Justicia, pero también más seguridad para la aviación civil y compuertas para que en el futuro, cuando haya otras víctimas, que las habrá, sus seres queridos no tengan que pasar ni por la mitad de las atroces circunstancias que cayeron sobre ellos cuando el JK5022 se precipitó sobre el arroyo de la Vega en el aeropuerto de Barajas, incapaz de alzar el vuelo por una mala configuración para el despegue de la que no alertaron las alarmas del avión por una pavorosa sucesión de fallos técnicos que algún día, como advierten incasablemente los expertos, volverá a repetirse. Una sonda recalentada, un relé… Entre unos cables anidaba el germen de la tragedia que ya se había consumado en Detroit, que se había rozado apenas un año antes en un Mapjet en Lanzarote y que ahora se llevaba por delante la vida de 154 personas.

En nombre de todas ellas, la asociación de víctimas del JK5022 celebra este miércoles 20 de agosto actos en Gran Canaria y Madrid, con algunos homenajes también en la víspera, para honrar a todos los que hicieron su último vuelo en el Sumbreeze. También era miércoles hace seis años cuando aquella columna de humo tras la 36L de Barajas le heló el corazón a España. “En algún lugar, siempre en nuestros corazones…”, reza el eslogan de la AVJK5022. Los que se fueron vivirán para siempre en el corazón de quienes les perdieron. Pero entre tanto, este país no tendrá manos suficientes para aplaudir todo el tesón, el coraje, la valentía y la fuerza que Pilar Vera y quienes andan con ella este durísimo camino dejan en decenas de despachos, dentro y fuera de España, en favor de la cultura de la seguridad y por la dignidad de las víctimas. De todas las víctimas de esta y de otras tragedias más recientes. Con un sigilo tan honrado y prudente, que las familias de algunas de ellas ni siquiera llegarán a saberlo nunca.

Toda la fuerza en el dolor. Toda la admiración en la desigual batalla.

 

 

 

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