Una grúa saca del mar restos del helicóptero Super Puma EC225 de Airbus accidentado el 29 de abril de 2016 en Noruega. Fotografía: AIBN

La Agencia Europa de Seguridad Aérea exige inspeccionar los Super Puma iguales al siniestrado en Noruega

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La Agencia Europea de Seguridad Aérea (European Aviation Safety Agency, EASA) ha emitido una directiva de emergencia para exigir una inspección de la flota de helicópteros del modelo EC225 de Airbus Helicopters, versión civil del Super Puma, tras el accidente registrado en Noruega el 29 de abril, que le costó la vida a 13 personas en el curso de un traslado de trabajadores a una plataforma petrolífera. La EASA anuncia esta decisión al conocer que el rotor principal del helicóptero se desprendió en pleno vuelo de la caja de transmisión, tras lo cual se produjo la abrupta caída de la cabina al mar y la muerte de todos sus ocupantes. Esta directiva de emergencia fue emitida por la EASA este martes, el mismo día en que la comisión oficial de investigación de Noruega daba por buena la tesis de que fue un fallo técnico y no un error humano lo que provocó el accidente.

“La información parcial disponible hasta el momento indica una separación en pleno vuelo del rotor principal de la caja de transmisión principal” del helicóptero, indicó la EASA, sin perjuicio de la investigación que sigue su curso para identificar la causa exacta del accidente. Esta investigación fue iniciada inmediatamente por la comisión de investigación de accidentes de transportes de Noruega (AIBN, por sus siglas en inglés), con la que a su vez colaboran las comisiones análogas del Reino Unido (AAIB) y de Francia (BEA). Según la AIBN noruega, la BEA francesa contará a su vez con el soporte de expertos enviados por el fabricante de la aeronave siniestrada, una división del consorcio Airbus, que tiene base y parte de sus plantas de ensamblaje localizadas en Francia.

En su directiva de aeronavegabilidad de emergencia tras el siniestro del día 29 de abril, la EASA requiere a sus 32 estados miembros para que someta a inspección y realice determinados controles a la flota de helicópteros EC225 y pide reportar cualquier incidencia tanto a la AESA como al propio fabricante.

En el mismo texto, la EASA advierte que esta directiva de emergencia debe considerarse “una acción intermedia” , a la que pueden seguir medidas obligatorias adicionales como consecuencia de los datos que arroje la investigación sobre el accidente.

A su vez, Airbus Helicopters ha divulgado una nota de prensa en la que expresa su respeto ante la investigación abierta por la AIBN de Noruega. El fabricante del helicóptero siniestrado reconoce que la investigación se centra en estos momentos únicamente la existencia de un fallo técnico en alguna de las fases de diseño, producción o mantenimiento el aparato siniestrado. Airbus Helicopters expresa su voluntad de dar todo el soporte que sea preciso a la investigación y detalla que los elementos que habrán de someterse a inspección por orden de la EASA, sin descartar que se produzca próximamente otra recomendación de control técnico específico.

En otra nota, el fabricante declara su respeto por la decisión de Noruega y del Reino Unido de suspender cualquier vuelo con pasajeros a bordo de todos los helicópteros del modelo EC225, pero señala que no considera necesario proceder a una suspensión general de operaciones con todos los aparatos.

Una grúa saca del mar restos del helicóptero Super Puma EC225 de Airbus accidentado el 29 de abril de 2016 en Noruega. Fotografía: AIBN

Una grúa saca del mar restos del helicóptero Super Puma EC225 de Airbus accidentado el 29 de abril de 2016 en Noruega. Fotografía: AIBN

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