La caída de un rayo avería una radioayuda y causa retrasos en Tenerife Norte

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Las tormentas también provocaron daños el jueves en otra radioayuda en el aeropuerto de Lanzarotes, con una secuela de demoras

 

 

La caída de un rayo sobre una radioayuda de aproximación ha causado una avería que afecta al aeropuerto Tenerife Norte y que los técnicos de mantenimiento de Enaire aún están tratando de resolver, con un efecto de retrasos en las operaciones en este aeródromo, según datos confirmados por el gestor de navegación aérea. Este problema provocó en la noche del jueves el cierre operativo del aeropuerto, que puede despachar salidas, pero no admitir aterrizajes durante la noche, y el desvío de todos los vuelos con destino Tenerife Norte al aeropuerto Tenerife Sur (más información en este enlace).

La avería se originó en la noche del jueves a causa de las tormentas con gran aparato eléctrico que se han sucedido en Canarias en las últimas 48 horas y que también provocaron una avería análoga en otra radioayuda del aeropuerto de Lanzarote. La meteorología adversa en Canarias, con la descarga de hasta 1.100 rayos en una hora en la madrugada del jueves, ha sido fuente también de numerosas complicaciones para pilotos y controladores aéreos, según han explicado los profesionales de supervisión de tránsito aéreo en su perfil de Twitter.

Las radioayudas forman parte del sistema de soporte para la navegación aérea y proporcionan a los pilotos datos esenciales para guiarse en la delicada fase de aproximación a los aeropuertos. En la noche del jueves, una descarga eléctrica a causa de la tormenta causó daños importantes en una radioayuda de Tenerife Norte, físicamente situada fuera del aeropuerto, pero los técnicos no pudieron acudir a repararla mientras duró el fenómeno meteorológico adverso por el peligro de que se produjeran nuevas descargas eléctricas sobre un instrumental integrado, entre otros elementos, por antenas. Por esta causa, la reparación no ha podido acometerse con total normalidad hasta la mañana de hoy. La instalación averiada está físicamente situada en un punto distante del aeropuerto, en concreto en la zona montañosa de Anaga.

El inicio de las operaciones de reparación coincidió este viernes con el fin de la alerta decretada el jueves en la Comunidad Autónoma de Canarias a causa de las lluvias, expresamente para las islas de Tenerife, Gran Canaria y La Palma. Sin embargo, el fin de la alerta no impidió nuevas complicaciones para el tráfico aéreo en Tenerife Norte, cuya operatividad quedó muy limitada además a primera hora de este viernes por culpa de la niebla y la baja visibilidad, restricción de la que se hizo eco Eurocontrol. Este cierre momentáneo fue solo por baja visibilidad, dado que la avería de la radioayuda provoca en Tenerife Norte dilaciones en las operaciones de los aviones, pero no su suspensión.

Los retrasos también afectaron a última hora del jueves a las islas de Lanzarote y Fuerteventura por la avería de una radioayuda también en el primero de los aeropuertos. Enaire confirmó hoy que las tormentas, que también han afectado a la isla de Lanzarote, fue también la causante de este daño.

Una secuencia intermitente de tormentas sobre y en el entorno de las Islas Canarias ha mantenido en vilo durante las últimas 36 horas a pilotos y controladores, a juzgar por el relato de estos últimos en su perfil de Twitter. Esta cadena comenzó en la noche del miércoles al jueves, con una aparente tormenta tropical que llegó a descargar tres mil rayos en solo tres horas entre las nueve y las doce de la noche, hora insular. Pero aunque más espaciadas y dispersas, las tormentas siguieron haciendo de las suyas durante horas a lo largo de todo el jueves, provocando desvíos de vuelos que tuvieron que aterrizar en islas distintas a las programadas y también de aeronaves en ruta oceánica en el pasillo EurSam que conecta Europa con América Latina y cuyos sobrevuelos son supervisados desde el centro de control de tránsito aéreo de Canarias.

Estos desvíos se producen cuando los pilotos intentan por seguridad esquivar las tormentas. Pero entonces tanto pilotos como controladores aéreos han de extremar las precauciones para asegurar la separación de aviones cuando éstos se salen de la ruta inicialmente prevista. Así lo explicaron los controladores aéreos: “En casos de tormenta, los pilotos con el radar meteorológico nos van indicando por dónde van a franquear la tormenta y los rumbos que van a ir necesitando. Los controladores aprobamos el rumbo y en base a ese rumbo garantizamos la separación con el resto de tráfico. Estas situaciones requieren de continuas coordinaciones entre piloto/controlador y entre controladores por la cantidad de vuelos fuera de ruta”.

 

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