La Guardia Civil denuncia a un hombre por deslumbrar a los pilotos de un avión en Fuerteventura

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Se trata de un vendedor ambulante que presuntamente ha cometido una infracción descrita en la ley de seguridad ciudadana como “muy grave” y que se pena con una sanción de entre 30.001 y 600.000 euros

 

 

La Guardia Civil ha denunciado a un hombre en Fuerteventura por proyectar haces de luz con un puntero láser que afectaron a pilotos de un vuelo regular cuando se disponían a aterrizar en el aeropuerto de la isla. Se trata de un vendedor ambulante que tenía entre su mercancía punteros láser que le fueron requisados por la Guardia Civil.

La Benemérita intervino a partir de la denuncia de los pilotos de un vuelo regular que habían detectado la luz láser y tomaron fotografías que entregaron a la Guardia Civil para facilitar la localización del autor. El hombre ha sido denunciado conforme a lo previsto en la ley de seguridad ciudadana, que en su artículo 35 describe como una falta muy grave el deslumbramiento de pilotos o conductores de cualquier medio de transporte y establece para este supuesto multas que pueden oscilar entre 30.001 y 600.000 euros.

La denuncia de los pilotos se produjo el pasado 11 de septiembre, después de ser deslumbrados durante la maniobra de aterrizaje por un haz de luz que procedía de la zona de Caleta de Fuste. Con los datos y las fotografías aportados por los tripulantes de la nave, la Guardia Civil inició unas pesquisas que culminó con la localización del vendedor de punteros láser, que supuestamente los desplegaba para exhibir sus funciones ante potenciales compradores.

El deslumbramiento de pilotos de avión o de cualquier otro medio de transporte fue introducido como falta muy grave en la nueva ley de seguridad ciudadana, después de que durante el año precedente se denunciaran centenares de deslumbramientos de tripulantes de aeronaves con punteros láser. En su día, el ministro del Interior justificó por este hecho la inclusión de este comportamiento como falta muy grave con altas sanciones económicas que pueden llegar hasta los 600.000 euros.

El uso de artefactos que puedan provocar un deslumbramiento es especialmente peligrosa para los aviones durante la maniobra de aterrizaje, que por su propia naturaleza es una de las más delicadas del vuelo.

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