Aeronaves de Binter en aeropuerto Tenerife Norte

La niebla en Tenerife Norte provoca otra jornada caótica en los aeropuertos canarios

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El transporte aéreo en Canarias comienza este jueves su tercer día complicado a causa principalmente de los problemas de nubes bajas que comprometen la visibilidad en el aeropuerto Tenerife Norte. A ello se suman condiciones meteorológicas complejas que han provocado un aviso amarillo por fenómenos adversos, entre ellos el viento de alta intensidad, de acuerdo con los datos actualizados por la Agencia Estatal de Meteorología en Canarias. En las 48 horas precedentes, desde el aeropuerto Tenerife Norte se han desviado hacia el aeródromo del Sur 69 vuelos, 38 durante la jornada del martes y 31 el miércoles, a lo que se añadieron decenas de cancelaciones. Los desvíos tienen un efecto multiplicador: el trastorno afecta tanto a los pasajeros de los vuelos que tienen que aterrizar en un aeropuerto alternativo (Tenerife Sur, en su gran mayoría), como a los viajeros que han de tomar el trayecto de retorno, que obviamente también parte de ese otro aeródromo.

Para este jueves se prevén más problemas. La compañía Binter Canarias ya ha alertado a sus pasajeros a través de las redes sociales de una regulación del tráfico aéreo (limitación de la capacidad) por mala visibilidad en el aeropuerto Tenerife Norte y advierte de la posibilidad de retrasos en los vuelos que tengan como origen o destino el aeródromo de Los Rodeos. También la compañía CanaryFly advierte a los viajeros de las complicaciones que puede generar la meteorología adversa, ya no solo por la niebla, sino por el aviso amarillo por viento que afecta a cinco de las siete Islas Canarias.

El mal tiempo, las nubes bajas y problemas de visibilidad por niebla sobre la pista de aterrizaje del aeropuerto Tenerife Norte provocaron este miércoles otra jornada caótica en el transporte aéreo en Canarias. Hasta la media tarde del miércoles, al menos una veintena de vuelos se habían visto obligados a desviarse al Sur de Tenerife o fueron cancelados por culpa del mal tiempo, en su mayoría por los problemas que se registran en el aeropuerto Tenerife Norte. Al final del día, el número total de desvío ascendió a 31.

Una de las compañías más afectadas es Binter Canarias, que ha reportado hoy en su cuenta de Twitter siete cancelaciones, dos de ellas por problemas añadidos de viento en la isla de La Gomera, y al menos dos desvíos desde el aeropuerto Tenerife Norte al del Sur. También la compañía CanaryFly notificó dos desvíos al aeropuerto Tenerife Sur y la cancelación de un vuelo a La Palma, lo que en la práctica afecta a los dos trayectos de ida y vuelta. Al menos seis vuelos nacionales tuvieron que ser desviados también al aeropuerto Tenerife Sur, lo que provoca a su vez un efecto dominó sobre los trayectos de regreso, que deben ser realizados desde ese mismo aeropuerto, con el consecuente trastorno para los pasajeros y las aerolíneas.

La mayor parte de los desvíos y cancelaciones están provocadas por las dificultades de los tripulantes para tomar tierra en condiciones de seguridad en el aeropuerto de Los Rodeos-Tenerife Norte por los problemas severos de visibilidad. En los registros estadísticos del aeropuerto Tenerife Norte Los Rodeos se contabilizan además técnicamente decenas de cancelaciones: los vuelos suspendidos desde esta u otra isla, pero también aquellos que han tenido que despegar desde Tenerife Sur a causa de los desvíos citados.

La mala visibilidad en el aeropuerto Tenerife Norte tiene un efecto multiplicador en todo el transporte aéreo en Canarias y causa grandes trastornos a los pasajeros y a las compañías aéreas. En primer lugar, los efectos se dejan notar en el propio aeropuerto, donde se suceden desde el martes las esperas de aeronaves en el aire y posteriormente los desvíos hacia el aeropuerto Tenerife Sur. En segundo lugar, en otros aeropuertos, como el propio Tenerife Sur, que tiene que absorber las operaciones de aterrizaje y despegue derivadas desde Los Rodeos. Y en tercer lugar, sobre toda Canarias, donde la práctica totalidad de los aeropuertos tiene pasajeros que ven modificada drásticamente su hoja de ruta o sometidos a largas esperas por retrasos y cancelaciones.

Para las compañías, los trastornos generan sobrecostes económicos, al obligar a las aerolíneas a compensar a los pasajeros, entre otros, los gastos derivados de aterrizar en un aeropuerto diferente al del destino original. A ello se añaden los gastos extra de combustible que se generan por los sobrevuelos de espera y los trayectos complementarios hasta el aeropuerto alternativo.

Las nubes bajas que dificultan o impiden la visibilidad de la pista en el momento de aterrizar son la causa de este enorme trastorno, que obliga a pilotos y controladores aéreos a extremar las precauciones para salvaguardar la seguridad. En casos de mal tiempo y visibilidad reducida, siempre son los tripulantes, es decir, los comandantes de cada aeronave, quienes toman la decisión final sobre si es posible realizar un aterrizaje, dependiendo del nivel de visibilidad que tengan de la pista y de otros parámetros, como la información que les proporcionan los controladores aéreos y los radares y radiofaros que les guían durante la maniobras de aproximación.

Fotografía: Estrella Muti

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