Los controladores aéreos harán paros parciales los días 8, 10, 12 y 14 de junio

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USCA espera que Enaire retire los 61 expedientes y readmita al controlador despedido

El 80 por ciento de los profesionales agrupados en la Unión Sindical de Controladores Aéreos (USCA) votó este martes a favor de realizar paros parciales de dos horas por la mañana y dos por la tarde durante las jornadas del 8, 10, 12 y 14 de junio. Estos paros se realizarán como medida de protesta por los expedientes sancionadores reactivados por Enaire para 61 controladores aéreos de Barcelona por los incidentes del puente de la Constitución de 2010, a pesar de que la gran mayoría de los juzgados de España que realizaban instrucciones por esa causa han dado carpetazo al asunto en la vía penal. Esta decisión de llevar a cabo paros parciales de protesta fue sometida a una votación realizada este martes, en la que participó el 72 por ciento de los controladores afiliados a USCA.

Con estas medidas sindicales, USCA demanda también la readmisión del controlador del Centro de Control (ACC) de Santiago, Marco Antonio Enríquez, despedido por AENA pos los sucesos de 2010, que, según auto judicial, “están basados en hechos irreales”. El sindicato considera inadmisible que Enaire siga negándose a readmitir al controlador despedido hace ya 4 años, una vez que los tribunales penales han desmontado los argumentos en que la empresa fundamentaba su decisión de despedirlo.

Los expedientes de Barcelona han generado un gran malestar en el colectivo de controladores aéreos, que han cuestionado no solo el fondo, sino las formas: las medidas disciplinarias fueron comunicadas a muchos de los afectados minutos antes de que iniciaran su jornada laboral. Los controladores entienden que, con estos expedientes, Enaire dinamita el camino de la paz social con un colectivo criminalizado ante la opinión pública por el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero y su ministro de Fomento, José Blanco. A este respecto, USCA señala que la resolución empresarial “está fuera de lugar y supone un torpedo en la línea de flotación de las relaciones entre los controladores aéreos y el Ministerio de Fomento”.

La decisión de Enaire de sancionar a 61 controladores aéreos del Centro de Control de Barcelona por el cierre del espacio aéreo los días 3 y 4 de diciembre de 2010, indica USCA, “se produjo apenas dos meses después de que la propia Enaire difundiera a bombo y platillo que la firma del acuerdo de continuación de las negociaciones del convenio colectivo permitía afrontar el esperado crecimiento del turismo en un clima de ‘paz social’. Sancionar a los controladores aéreos “contradice absolutamente tales expectativas y devuelve la tensión a la navegación aérea española”, afirma, y espera que Enaire, cuya decisión les ha llevado a “un callejón sin salida”, retire las sanciones.

Para USCA, esta resolución de Enaire, que se produce casi 5 años después del cierre del espacio aéreo, resulta especialmente incomprensible ya que las diligencias judiciales llevadas a cabo en veinte juzgados de España han concluido de forma contundente que no existió desobediencia ni abandono por parte de los controladores en los acontecimientos juzgados. En estos momentos, sólo continúan en trámite las diligencias previas seguidas en los juzgados de Madrid y Palma de Mallorca, que, USCA confía, arrojarán el mismo resultado que en el resto de juzgados de España, que han rechazado la responsabilidad penal de los controladores aéreos, incluidos los de Barcelona, por los mismos hechos por los que, ahora, Enaire sanciona.

Además, los controladores han denunciado que el método seguido por Enaire para comunicar las sanciones minutos antes de que los afectados se pusieran a controlar aviones fue además un desafío en términos de seguridad aérea, con un colectivo cuya tarea profesional exige altos niveles de concentración y calma personal.

Así, la Asociación Profesional de Controladores de Tránsito Aéreo (Aprocta) denunció que la forma de comunicar las sanciones disciplinarias contravino los principios de la cultura de la seguridad aérea, en la medida en que Enaire desoyó la conveniencia de preservar a los profesionales de causas de estrés personal o profesional cuando se disponen a prestar su servicio. Lee aquí la protesta de Aprocta.

 

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