Los controladores votarán paros parciales en octubre si no hay acuerdo sobre su convenio

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Teresa Cárdenes (@teresacardenes)

Los controladores aéreos ligados al sindicato mayoritario USCA votarán en octubre próximo la posibilidad de realizar medidas de protesta entre las que podría incluirse la realización de paros parciales si antes de finales de septiembre no llegan a un acuerdo con Enaire (nacida a partir del inicio de la privatización de AENA) sobre un nuevo convenio colectivo y sus condiciones de trabajo. Aunque por el momento no ha pasado de un aviso, se trata del encontronazo más crítico desde el durísimo conflicto que enfrentó en 2010 a los controladores con el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero y el ministro José Blanco.

USCA defiende la vigencia “incuestionable” del laudo firmado a finales de diciembre de 2010 con el arbitraje de Manuel Pimentel y su prolongación en el tiempo mediante la figura de ultra actividad mientras no se cierre un acuerdo sobre un nuevo convenio. Pero Enaire (entonces AENA), denunció el laudo hace casi un año y amagó con dejarlo sin efecto el 24 de octubre próximo y colocar a los controladores al amparo del Estatuto de los Trabajadores. Las espadas están en alto, pero este jueves, coincidiendo con un comité ejecutivo de USCA, las partes se han dado algunas semanas de plazo para tratar de resolver el conflicto después de que Enaire se comprometiera ante el sindicato a una suerte de prolongación amistosa del laudo para celebrar nuevas rondas negociadoras. Si antes del 29 de septiembre no se encuentra una salida negociada, el comité ejecutivo de USCA propondrá a los controladores votar en asamblea la realización de medidas de presión en la segunda quincena de octubre.

La batalla empezó a larvarse desde octubre pasado, cuando AENA denunció el laudo, y tiene varios frentes: las retribuciones de los controladores aéreos y las diferencias salariales que se registran entre ellos, la carga laboral en términos de horas de trabajo anuales y la dotación de la Reserva Activa para permitir a estos profesionales retirarse del ejercicio a los 57 años sin que su ingresos se reduzcan en más de un 60 por ciento. Como telón de fondo, un acelerado crecimiento de los movimientos aeroportuarios en un entorno de ajuste de costes por parte de Enaire que hace temer a los representantes de USCA que la situación derive hacia una escalada de tensión y conflicto semejante a la de 2010 sin que aún hayan terminado de cerrarse las heridas en el colectivo, que fue literalmente lapidado por la opinión pública gracias a la eficaz puesta en escena, luego desmontada por los tribunales, del estado de alarma dictado por el dúo Zapatero-Blanco.

Según el sindicato USCA, la propuesta de realizar paros parciales para defender la posición profesional de los controladores ya saltó dentro del colectivo en agosto, pero se desechó para no causar perjuicios a la industria turística ni perturbar las vacaciones de los españoles. La idea siguiente del sindicato era situarlas en todo caso en octubre para no perjudicar tampoco la temporada turística de invierno en Canarias. Pero ahora, tras el aplazamiento de la ronda negociadora, caerían en la segunda quincena de octubre, una posibilidad que despierta no pocas susceptibilidades en Canarias, donde los profesionales se muestran muy refractarios ante la hipótesis de nuevos paros que desaten otra vez la ira ciudadana contra ellos.

 

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