Los investigadores abogan por prestar mayor vigilancia al océano profundo

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Tenerife acoge la reunión anual de la Asociación Mundial para la Observación de los Océanos

Rosa Cárdenes (@rosacardenesd)

Los océanos y sus recursos están sometidos a gran presión a causa de la contaminación y la sobreexplotación, fundamentalmente, y es objeto de estudio por parte de profesionales y expertos en el medio marino en todo el mundo. Sin embargo, más allá de los 2.000 metros de profundidad, el llamado océano profundo es el gran desconocido por lo poco que se sabe acerca de sus comportamiento y de los cambios del ecosistema marino.

La necesidad de intensificar la observación oceánica a grandes profundidades es una de las cuestiones que se pusieron sobre la mesa en el transcurso de la reunión anual de la Asociación Mundial para la Observación de los Océanos (POGO) que tuvo lugar esta semana en la sede del Instituto Oceanográfico de Canarias, en Tenerife, con la participación de los directores de las principales instituciones de investigación oceanográfica del mundo.

El objetivo principal de esta reunión era analizar la situación de los programas y acciones planteadas por POGO a lo largo de 2014. Ademas, relevantes investigadores invitados al foro abordaron temas como la observación del océano profundo y las áreas marinas protegidas. “Se trata de estar seguros de que se observa el océano lo suficiente, tanto en superficie como en el fondo”, señala Pedro Vélez Belchi, investigador del Instituto Oceanográfico de Canarias, e indica que hay muy poca observación del océano profundo y que se sabe poco de lo que ocurre allá abajo y de cómo los cambios de su ecosistema pueden afectar a la superficie del mar.

“Hay que tener en cuenta que la mayoría del océano tiene una profundidad superior a los 4.000 metros y no conocemos cuál es su comportamiento”, subraya Vélez, sin embargo explica que observar el océano profundo “es importante porque tiene muchos efectos en el clima pues es capaz de almacenar una gran cantidad de calor, es fuente de cambios en el nivel del mar, y también lo es para saber cuál es el impacto de actividades como la minería profunda sobre la cadena trófica y su ecosistema en general.

La reunión de investigadores en oceanografía también dedicó un espacio a las áreas marinas protegidas. “La protección actual del océano en todo el mundo es muy pequeña, se mantiene en torno al 2 por ciento y realmente el número está muy estancado”, indica Vélez al respecto.

Con respecto al calentamiento del mar por los efectos del cambio climático, el investigador señala que, en el Océano Atlántico y en el caso concreto de Canarias, “estamos igual que el resto de los océanos; el incremento de la temperatura es el mismo que se ha visto en otros lugares del planeta, esto es 1,5 grados por siglo en los primeros 600 metros”. A diferencia de la atmósfera, dice Vélez, donde los cambios son mucho más rápidos, “el aumento de la temperatura en el océano es pausado, porque el agua es mucho más pesada y densa. Ahora es más caliente que hace diez años, es verdad, pero el incremento de la temperatura lleva el mismo ritmo que en el año 2004”, apostilló.

A título personal, su mayor preocupación es el cada vez menor número de profesionales que se dedican a estudiar los océanos. “Es muy importante conocer cómo se comporta el océano pero tenemos escasez de recursos humanos. Comparados con otros países, España tiene muchísimos menos investigadores dedicados a esta actividad, de modo que para mi es una preocupación porque somos un país marino”, indicó.

 

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