Luis Lacasa, en el avión donde realizó su último trayecto Nueva York-Madrid como comandante en Iberia

Luis Lacasa: “Lo más bonito del trabajo de piloto es juntar personas”

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El comandante cierra con un vuelo Nueva York-Madrid 36 años y más de veinte mil horas de vuelo en Iberia, pero seguirá conectado a la aviación como decano del COPAC al frente de proyectos de formación y de asistencia a pilotos que sufren estrés postraumático

@teresacardenes

“Queríamos transmitir al comandante Lacasa nuestros mejores deseos de parte de todos los compañeros de control. Que tenga un buen vuelo”. La voz de una controladora aérea de Madrid trasladaba el 27 de julio este mensaje al avión de Iberia donde realizaba su último vuelo como comandante de Iberia Luis Lacasa Heydt. Un trayecto entre Nueva York y Madrid cerró hace una semana una larga carrera de 36 años en la aerolínea española del comandante Lacasa, actual decano del Colegio Oficial de Pilotos de la Aviación Comercial (COPAC). La despedida no pasó ni mucho menos desapercibida entre profesionales o allegados de la aviación en España que quisieron exteriorizar ese día su respeto y cariño al comandante Lacasa. Obviamente para él tampoco, que se declararía poco después abrumado por “mensajes tan bonitos que me han puesto el corazón en la garganta”. Luis Lacasa deja de volar en Iberia, pero su despedida es más un punto y coma que un punto y aparte: desde el decanato del Colegio de Pilotos seguirá estrechamente ligado a la aviación a través de proyectos de formación y de prevención después de toda una vida al mando de aviones. Tras acumular más de veinte mil horas de vuelo, Lacasa no oculta su admiración por una profesión que ama y que él retrata fielmente con muy pocas palabras: “Lo más bonito de ser piloto es que al final estás juntando personas”.

Luis Lacasa tuvo “la gran fortuna” de formarse como piloto con el Ejército del Aire, después de una fase de selección previa en el que competían siete mil candidatos por 70 plazas y tras un proceso formativo que él concluyó como número uno de su promoción. Con estas credenciales, en el año 1975 le asignaron al proceso de creación de la Escuela Nacional de Aeronáutica, dependiente de la Subsecretaría de Aviación Civil en el entonces llamado Ministerio de Transportes. Cuatro años después, Lacasa ingresó en la plantilla de Iberia, donde además de volar, asumió diferentes responsabilidades, muchas de ellas en un ámbito que le apasiona, la formación. Durante una primera fase como copiloto de Iberia, Lacasa fue instructor e impartió “cursos de adaptación para pilotos que iban a ser profesores de la compañía”. En esa época tuvo ocasión de participar además en cursos avanzados de formación de la compañía Lufthansa. Ya como comandante en Iberia, fue inspector de flota y más tarde, en el marco de las operaciones conjuntas entre esta aerolínea y Aviaco, jefe de instrucción de MD-80.

La formación integral en busca de la excelencia es una de las obsesiones de Luis Lacasa, que no oculta su alergia por las palabras instrucción e instructor en un mundo, dice, donde los pilotos necesitan “más que instructores, profesores que te den criterios”. En un entorno donde el 70 por ciento de los accidentes tienen su origen en el factor humano, “la mejor medida de mitigación” es a su juicio una formación rigurosa que no se precarice por la presencia creciente de escuelas que solo se guían por criterios comerciales. Lacasa defiende por el contrario que la formación de los pilotos pase por la Universidad y vaya ligada a un título de grado y celebra que ya haya en España tres universidades que impartan esta formación. Una de ellas es la Universidad de Salamanca a través de Adventia, heredera a su vez de la Escuela Nacional de Aeronáutica en cuya fundación participó el actual decano del COPAC.

Lacasa no rehuye la cuestión si se le pregunta sin rodeos si es mejor la formación militar que la civil para la preparación de pilotos. Y su respuesta es afirmativa: “La formación militar está muy basada en principios morales, humanos y de relación”. Y lo más importante: no está condicionada por factores comerciales. En contraste, en el lado civil, “por desgracia en muchos casos el hecho de que se haya convertido en un negocio hace que haya muchas escuelas sin los medios adecuados y también sin la supervisión adecuada”, lo que a su vez abre una puerta a la precarización y también a los abusos. Luis Lacasa subraya además que en el Ejército se dan muchas bajas en vuelo si no se dan los niveles óptimos de capacitación, mientras que en las escuelas civiles “simplemente se pide dinero” .

Como lo ha sido también el COPAC al criticar la degradación profesional de los pilotos, Lacasa también es muy crítico con la laxitud y las prácticas de compañías que se guían solo por el criterio del precio a la hora de reclutar a sus pilotos. “Los criterios de selección por parte de las compañías son variados y fluctuantes y cada uno hace lo que estima oportuno. Pero al final, si solo buscas al piloto más barato y lo único que exiges es que tenga licencia, lo que se consigue no es la excelencia y el resultado es que ha bajado mucho el nivel, con pilotos de poca experiencia y un nivel muy bajo”. En su opinión, “en España el nivel de los pilotos es muy bueno”, pero es necesario insistir y desaconsejar las prácticas de compañías que solo buscan el menor precio.

A lo largo de su extensa carrera profesional, Luis Lacasa ha representado a España en la federación internacional de asociaciones de pilotos (Ifalpa), ha sido presidente de la Asociación Española de Pilotos y hace algo más de seis años “me convencieron” para convertirse en decano del COPAC. Mucho más allá de la defensa de las condiciones profesionales de los pilotos, esta organización se ha significado mucho por la defensa global de la aviación y de la cultura de la seguridad. Como dice el propio decano, “hemos intentado dar a nuestra aviación algo más que el cumplimiento de las normas”, buscando la excelencia, pero también los mínimos de dignidad profesional a colectivos de pilotos maltratados en ámbitos como el vuelo de helicópteros, la extinción de incendios, el salvamento o el transporte en aeronaves medicalizadas. Un ámbito, recalca Lacasa, donde hay “una gran profesionalidad y excelentes y abnegados pilotos, pero en el que las condiciones de contratación, formación continua y períodos de actividad son muy deficientes y precarios”, en un contexto de “concursos públicos que solo tienen en cuenta la mejor oferta, pero que no imponen condiciones que garanticen la seguridad de las operaciones”. Un marco que hace necesario avanzar en la regulación. “Hemos conseguido una regulación incipiente, pero el que solo quiere hacer negocio busca las fisuras para ganar dinero sin mejorar el servicio”, advierte todavía.

Cuando hace una semana se ponía al mando de un avión para realizar su último vuelo como comandante en Iberia, Luis Lacasa cerraba un ciclo y abría otro. Treinta y seis años después de incorporarse a la aerolínea, decidió acogerse al ERE voluntario de la empresa: “Iberia tiene un problema importante derivado de no haber contratado a pilotos en diez años: los niveles retributivos son muy altos y necesita contratar a gente nueva y rejuvenecer su estructura”. En ese contexto, él decidió acogerse al ERE y celebra el cambio experimentado en los dos últimos años por la compañía: “Ha cambiado mucho el modelo al pasar de la confrontación a la colaboración y la integración de los profesionales. Eso está generando ilusión y la ilusión genera a su vez entusiasmo y negocio”.

Pero Luis Lacasa no se apartará de la aviación, donde seguirá ligado a los proyectos del COPAC en el ámbito de la formación y también de la asistencia a pilotos que sufren situaciones de estrés postraumático como consecuencia de incidencias graves vividas al mando de los aviones. “Es un proyecto de prevención que la ministra de Fomento ha comprendido muy bien por su condición de médico”.

Durante su larga carrera profesional en Iberia, Lacasa ha cruzado muchas veces el oceáno Atlántico en las rutas entre Europa y América, aunque ha volado también a otros destinos en países como Israel o Irán. Pero como todo piloto español que se precie, es también un gran conocido y conocedor de las rutas Canarias-Península. “Llevo casi toda la vida volando a Canarias y en esos vuelos he vivido lo más bonito de la aviación: el servicio que prestas, porque al final estás juntando personas”.

Canarias también le recuerda por las reflexiones que Luis Lacasa dejó para la sociedad en el documental ‘JK5022, una cadena de errores’, cuya producción y grabación impulsó Pilar Vera, presidenta de la asociación de víctimas del avión de Spanair siniestrado en Barajas el 20 de agosto de 2008. En un tramo del documental, Lacasa, Pilar Vera y Rafael Vidal, superviviente del accidente, examinan la secuencia de hechos que derivó en el fatal accidente que le costó la vida a 154 personas y las lecciones que España debería aprender de esta dolorosa tragedia. Como otros expertos, Luis Lacasa también es un abanderado de la cultura de la seguridad en España. Y parte de un diagnóstico necesariamente duro: “La seguridad aérea en España es una fachada sin contenido real”, declaró hace meses a esta web en una entrevista (pincha aquí para ver la entrevista completa).

En 2010, Luis Lacasa también se comprometió en el intento de apaciguar una de las vertientes del gravísimo conflicto que vivieron los aeropuertos españoles por el enfrentamiento del Ministerio de Fomento del que era entonces titular José Blanco con los controladores aéreos y que desembocó en el caos del puente de la Constitución de 2010. “En aquellos momentos estuve haciendo tareas de apoyo para intentar apagar los conflictos entre pilotos y controladores. Se producían situaciones de grandísimo estrés y había que calmar los ánimos y buscar la cordura”.

Tras aquellos incendios del pasado, los controladores aéreos fueron hace una semana uno de los colectivos que más mensajes dedicaron al comandante Lacasa en las redes sociales con ocasión de su despedida de Iberia. Esos mensajes ya se han convertido para Luis Lacasa en uno de los elementos más emotivos de un día tan especial para él, los mensajes que tocaron el corazón del veterano aviador.

 

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