Manolo García Telde 2 julio 2016

Maratón de adrenalina con Manolo García en Telde

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Una banda con toda la potencia de dos baterías, violinista, acordeonista, dos cantantes haciendo los coros… Manolo García no escatimó ni una micra en calidad durante la llegada este sábado del tour Todo es Ahora al parque de San Juan en Telde, dos días después de hacer lo propio en Tenerife y transcurridos ocho largos años desde su último concierto en la isla de Gran Canaria. La humildad y la fuerza de este artista, cuyos conciertos de potencia ascendente acaban convirtiéndose en un puro derroche de adrenalina dentro y fuera del escenario, se convirtieron en tres horas de repertorio. Y en él brillaron como joyas tocadas por la magia del público piezas de su último disco, Todo es Ahora, pero también muchos de los iconos que se acumulan en la carrera de Manolo García, incluyendo como él ya había anticipado varios incunables de El Último de la Fila.

“Prefiero el trapecio para verlas venir en movimiento…”, reza uno de sus iconos musicales. El realidad, el movimiento no se detuvo este sábado en Telde en los 180 minutos de música y pasión que Manolo García entregó a su auditorio, cuando el tour emprende la recta final con tres paradas todavía pendientes en A Coruña (8 de julio), Murcia (15), San Feliu de Guíxols (23) y Hoyos del Espino, en Ávila, donde el artista remata su gira con una última actuación en el Festival de Músicos en la Naturaleza 2016.

Juego de luces durante el concierto de Manolo García en Telde.

Juego de luces durante el concierto de Manolo García en Telde.

De los orígenes a lo más reciente: San Gennaro y Campanas de libertad fueron las dos canciones que abrieron el concierto, después de la proyección en el escenario de un mini corto protagonizado por una multitud de huevos, huevos en tribu, cosidos, fritos, aplastados, colgados, que situó al público entre la risa y un divertido desconcierto. Fue el arranque de la fiesta, que ya no cesó durante una auténtica maratón de canciones. Prácticamente ni durante la pequeña pausa obligada para que el público pida los tradicionales bises, una pausa de apenas minuto y medio tras la cual el artista subió al escenario no con un par de canciones más de cortesía, sino en realidad con una tercera hora de concierto.

Campanas de libertad, Es mejor sentir, Caminaré, Esta noche he soñado con David Bowie… El disco Todos es Ahora fue el protagonista de la primera tanda. Pero a diferencia de lo que suele suceder en los conciertos con las últimas producciones de los artistas, por lo general con letras menos memorizadas por el público, en Telde la gente no solo tarareaba, sino que cantaba las letras enteras. Así que desde los primeros minutos quedó claro que allí estaban varios miles de personas de fiesta con su artista de culto.

Manolo García recorre la grada superior del auditorio.

Manolo García recorre la grada superior del auditorio.

Manolo García no tenía ganas de quedarse quieto. De modo que, aparte de correr por el escenario y encaramarse dos veces a los andamiajes metálicos de los equipos de sonido, saltó dos veces en dirección al público. La primera para recorrer de extremo a extremo la pista central del auditorio, entre una marea de móviles en alto, y la segunda para subirse directamente a la grada y saludar, sí, saludar en persona, a los espectadores situados a mayor distancia del escenario. El cantante sabe perfectamente que los músicos son magos de la felicidad cuyo mayor mérito consiste en hacer que la gente se olvide por unas horas de sus desamores, de sus rutinas, de la burocracia, de la corrupción… Pero este sábado quiso dejar testimonio también de que la humildad es la mejor compañera de la felicidad.

El cantante, durante uno de sus recorridos por la zona del público.

El cantante, durante uno de sus recorridos por la zona del público.

En medio de su maratón de canciones, que inevitablemente acabó convertida en una sucesión de grandes éxitos, Manolo García habló poco porque de lo que se trataba era de cantar, bailar y ser felices, “todo ahora, ahora”, como subrayó aludiendo a esa clarísima invocación al carpe diem que es el título de su último disco. Pero incluso así tuvo tiempo para invitar al público a no olvidar toda la felicidad que puede encerrar también un libro, hacer un canto por la cultura, otro por la ecología, con referencia expresa al ejemplo mundial de autosuficiencia energética en que se ha convertido la isla de El Hierro, y sobre todo un canto a la libertad. “¡Sed libres!”, proclamó.

Para entonces, el artista enfilaba su tercera hora de concierto. El chute de adrenalina ya estaba servido. Pero rompió todas las compuertas cuando sonaron sucesivamente Insurrección, Como un burro amarrado a las puertas del baile y San Fernando, con cuya interpretación el público sencillamente enloqueció en una marea de aullidos y saltos. El concierto llegaba a su fin. Pero su estela acompañará muchos “ahora” en la memoria de quienes allí decidieron congregarse a compartir la fiesta con uno de los grandes, muy grandes, de la música española.

Concierto de Manolo García en el auditorio del parque de San Juan de Telde, Gran Canaria.

Concierto de Manolo García en el auditorio del parque de San Juan de Telde, Gran Canaria.

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