Santa Cruz de Tenerife derrota por segunda vez al almirante Nelson

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La capital tinerfeña recrea una página de su historia, la defensa de la ciudad en julio de 1797 ante el ataque de la flota inglesa y que se saldó con una victoria ante el que se considera el mejor marino de la historia, muerto en la batalla de Trafalgar 8 años después

Soldados y civiles, tiendas de campaña, armas y utensilios de la época componen el campamento montado en la Alameda del Duque de Santa Elena, junto a la Plaza de España, para recrear una página de la historia de la ciudad de Santa Cruz de Tenerife, la defensa de la ciudad por el Batallón de Infantería de Canarias y las milicias contra la flota inglesa en julio de 1797, después del ataque frustrado del almirante Horacio Nelson.

Este sábado se dispararon en varias ocasiones unos cañones situados en la Alameda, una réplica de la original, recordando los cañonazos que pusieron en vilo a la población durante la noche del 24 de julio de 1797, cuando en una acción expansionista los ingleses atacaron la isla de Tenerife en una operación que acabó al siguiente día con la derrota de Nelson. Su derrota de Tenerife, donde perdió la mitad de un brazo a causa de un cañonazo, fue una de las pocas que sufrió en su historia, jalonada de victorias espectaculares como la cosechada 8 años después, en este caso a costa de su propia vida, en la batalla de Trafalgar frente a las tropas aliadas de España y Francia.

En grupos de 10 ó 15 personas, santacruceros y visitantes accedían este sábado al campamento organizado por la asociación Histórico-Cultural Gesta del 25 de julio de 1797, y que pretende reflejar cómo era la vida de las unidades militares a finales del siglo XVIII, cuando se produce el acontecimiento”, indica su presidente, Javier Gorostiza, sumándose así a la veintena de actos programados por el ayuntamiento capitalino y entre los que se incluyen exposiciones y conferencias.

En un recorrido por este espacio, en el que se vio mezclado entre el público al alcalde, José Manuel Bermúdez, los visitantes pudieron ver cómo eran las casacas de los soldados y las armas y utensilios de la época, además de cómo se hacían los cartuchos de fuego para las armas hace 217 años. Mientras tanto niños y mayores se fotografiaban junto a los soldados, y también los milicianos, que jugaron un destacado papel en una batalla en la que intervino el pueblo de Tenerife con los medios que tenía a su alcance al mando del general Antonio Gutiérrez de Otero.

José Manuel Jiménez, miembro de la Asociación Ciudadanos Voluntarios por el Toscal,  va ataviado con ropas y accesorios de los llamados rozadores de La Laguna, héroes anónimos que se sumaron a la defensa de la ciudad ante la invasión de los ingleses “con lo que tenían a mano, rozaderas, palos, lanzas y piedras, pues no había fusiles para todos”, comenta.

Estos hombres valerosos colaboraron en la derrota de Nelson por parte del batallón de Canarias y los milicianos, dirigidos por el general Gutiérrez, tras varios días de asedio a Tenerife. En el campamento se hizo mención también este sábado a la labor de las aguadoras, aquellas mujeres que subieron agua y fruta a los soldados ubicados en el barrio de La Alegría para frenar el avance de los soldados ingleses.

Mientras los visitantes hacían su recorrido por el campamento, en otra zona de la Alameda los más pequeños podían participar en un taller de manualidades y confección de gorros de la época o en una exhibición de esgrima. Las actividades organizadas por el ayuntamiento, y que tienen lugar también en otros puntos de la ciudad, se programaron para toda la jornada de este sábado. Para la noche está prevista una recreación del combate entre soldados de uno y otro bando en el casco histórico de la ciudad, entre la calle La Noria y la iglesia de La Concepción.

 

 

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