Un hotel torre de 12 pisos junto a la Charca de Maspalomas

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La gran ‘solución’ barajada por el Gobierno para resolver el conflicto del hotel Oasis es demolerlo y reconstruirlo con la misma altura que el Faro de Maspalomas junto al oasis natural: políticos y empresarios temen una polémica más incendiaria que la que se pretendía contener

 

Teresa Cárdenes (@teresacardenes)

 

(En la imagen, la simulación del hotel-torre sobre una imagen de Google Earth, basada en los bocetos que maneja el Ejecutivo ante sus interlocutores)

La gran solución del Gobierno de Canarias para liberar de ladrillo el palmeral de Maspalomas y su entorno es convertir el actual hotel Oasis de la cadena RIU en una torre de al menos 12 planta al borde de la charca, con una altura equivalente a la del icono de la zona y de Gran Canaria, el Faro de Maspalomas. Recolocar el hotel de RIU en una parcela triangular situada fuera del palmeral, pero en el borde del propio oasis natural y con una altura de hasta 12 plantas, es la alternativa que el consejero autonómico de Obras Públicas, Domingo Berriel, trasladó el viernes al Cabildo de Gran Canaria minutos antes de anunciar en nombre del Gobierno la suspensión del planeamiento urbanístico en toda la zona y también del Plan de Modernización, Mejora e Incremento de la Competitividad que el propio Ejecutivo lanzó hace año y medio para San Bartolomé de Tirajana. La propuesta no se ha dado a conocer oficialmente, pero sí circula ya un boceto con una torre de diseño triangular unida a su vez al actual palmeral con una pasarela elevada que el propio Berriel enseñó el viernes a los representantes del Cabildo, donde no dejó copia. Por ahora, los interesados callan, pero fuentes empresariales y políticas temen que la alternativa propuesta por el Ejecutivo desate en la opinión pública una batalla peor que la que pretendía contener.

¿Un rascacielos junto a la Charca de Maspalomas? Es la que idea que acaricia el Gobierno de Canarias para compensar a la cadena RIU un derribo del actual hotel Oasis sin posibilidad de reconstruirlo sobre la misma parcela. Al menos tres fuentes distintas confirmaron este lunes que esta propuesta ya se hizo llegar hace semanas a la cadena RIU como posible solución al conflicto desatado en torno a su proyecto de demolición y reconstrucción del hotel Oasis y que la primera reacción de los representantes de la cadena fue de rechazo.

La parcela triangular que supuestamente se le asignaría en este cambio de suelo le excluye del corazón del palmeral para resituarlo en una zona más alejada de la playa que además registra actualmente un acusado deterioro por abandono manifiesto, con calles a medio terminar, valladas o sin salida, zonas públicas de vegetación secas y descuidadas y un aspecto general entre inacabado y desaliñado.

Con todo, RIU se mantiene desde el viernes enrocada en un silencio que solo rompió para señalar que necesita tiempo para estudiar minuciosamente la iniciativa de suspensión del planeamiento escogida el viernes por el Gobierno de Paulino Rivero y que por ahora lo único que hará será mantener el hotel Oasis abierto y en explotación en régimen de todo incluido. No parece casual que en su primer y único comunicado hasta la fecha la cadena resaltara el factor del empleo: el hotel Oasis ya  escapó hace años de la demolición parcial a la que lo habían condenado los tribunales por ocupación irregular del palmeral gracias a la amnistía que se le concedió precisamente para garantizar los puestos de trabajo.

Cualquier movimiento del Gobierno que no contara con la aceptación de RIU enfrentaría al Ejecutivo a elegir públicamente entre salvar las palmeras o los puestos de trabajo de este hotel, cuya propiedad es compartida por la cadena mallorquina y el todopoderoso touroperador TUI. Por el momento, nadie se atreve a vaticinar cuál será el próximo movimiento de RIU ante el nuevo escenario que abrió el viernes Domingo Berriel, que tampoco se anduvo por las ramas cuando deslizó ante los periodistas una advertencia clara a RIU en el sentido de que más vale una reubicación pactada que enfrentarse a nuevas medidas cautelares cuya naturaleza no especificó.

La altura de la torre barajada es una de las grandes incógnitas. Fuentes empresariales y municipales aseguraron este lunes que, a partir de ideas lanzadas desde la empresa pública Gesplan, el Gobierno ha manejado diferentes hipótesis que oscilan entre 11 y 21 plantas de altura. Otras fuentes negaron sin embargo esta posibilidad y aseguraron que la altura máxima sería la del propio Faro de Maspalomas, esto es, 56 metros, una altura equivalente a la que tienen el hotel Corona Roja de San Agustín o el edificio de Madera y Corcho en Mesa y López. .

Y entre tanto, ¿qué ocurriría en el resto de la zona? Tampoco se sabe con exactitud. El Gobierno se ha dado de plazo hasta el 15 de octubre para redactar su propia propuesta tras asumir las competencias urbanísticas que corresponderían al Ayuntamiento de San Bartolomé de Tirajana, cuyo alcalde, Marco Aurelio Pérez, no quiere saber nada del avispero que han pisado sucesivamente el Cabildo de Gran Canaria y ahora el propio Gobierno al irrumpir en la zona, el primero con una pretendida declaración de bien de interés cultural (BIC) y ahora con este cambio de piezas.

Lo que sí se conoce es la pretensión del Ejecutivo regional de liberar el frente de playa, con el derribo del hotel IFA Faro (sin alternativa de reubicación o compensación a los grupos IFA-Lopesan conocida por ahora) y el retranqueo del centro comercial. El boceto extraoficial que circula elimina ambos edificios, pero reubica la zona comercial, moviéndola hacia atrás en dirección al palmeral. Éste a su vez conservaría la piscina y un aparente gran jardín de uso público, lo que visualmente eliminaría cualquier barrera visual entre los hoteles de la cadena Lopesan y el mar en dirección a las Dunas de Maspalomas y playa del Inglés.

 

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