Vertido del Cabrón: no hay rastro de carga ilegal de fuel entre dos barcos

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La Capitanía Marítima no tiene constancia alguna de que el origen del vertido de fuel que llegó a la reserva marina del Sureste grancanario fuera una transferencia no autorizada de combustible fuera del Puerto

 

Teresa Cárdenes (@teresacardenes)

La Capitanía Marítima de Las Palmas examina todos los movimientos que se realizaron en el Puerto de la Luz en los días previos al vertido de fuel que llenó de alquitrán la reserva marina de El Cabrón, en el Sureste de Gran Canaria, el 16 de julio, pero no tiene constancia alguna de que el origen de este derrame fuera una transferencia ilegal de combustible entre dos barcos fuera del recinto portuario. Así lo ha confirmado a esta web el capitán marítimo en funciones, Rafael Castor, quien subrayó que “no es lo mismo un vertido ilegal que accidental” y por eso se indagan los movimientos que se llevaron a cabo en el propio Puerto, por si se hallara algún dato del que se desprendiese que el origen del alquitrán que impactó en la playa del Cabrón fuera un derrame fortuito en el curso de alguna operación rutinaria.

La hipótesis de un ‘transfer ilegal’ o ‘ship to ship’, como se conoce esta operación en el argot portuario ligado al suministro de combustible, es una de las que se manejan extraoficialmente para encontrar una explicación al derrame que llegó a la reserva marina del Sureste. Pero de su realización no tiene indicio ni constancia alguna el capitán marítimo en funciones, que de hecho “ni lo había oído. No nos consta. Para nosotros esto sigue siendo de momento un derrame de origen desconocido”.

Castor explicó que las transferencias de combustible barco a barco requieren un permiso especial si se van a realizar dentro de la zona económica exclusiva que vigila la Capitanía Marítima “y si se autorizan, lo cual sucede muy rara vez, es solo en caso de emergencia. Y nadie ha pedido permiso para eso” en los días previos al vertido de la playa del Cabrón. “Cerca del Puerto no se ha hecho, porque nos hubiéramos dado cuenta”.

Igual que los aviones son supervisados desde tierra por los controladores aéreos, a la posición de los barcos que transitan por los puertos, en este caso el de La Luz, se le hace un seguimiento a través de los radares de que dispone la Capitanía Marítima. El alcance de los radares está limitada en algunos puntos por la línea de costa, debido a accidentes orográficos que pueden crear zonas de sombra. En el caso de los que vigilan los alrededores del Puerto de La Luz, sí es cierto que hay alguna zona de sombra hacia el Sur, que “nos taparía” la visibilidad de las naves.

Pero el hecho de que puedan permanecer momentáneamente ocultos al radar no quiere decir que desaparezcan del mapa para los controladores marítimos. Con sistemas análogos a los aviones, los barcos emiten de forma continuada señales que les conectan con tierra e informan de su posición en cada momento. “Es como si nos dijeran constantemente ‘estoy aquí, estoy aquí’. Se trata de un sistema de identificación alternativo que emite y notifica. Pero si un barco va a hacer una operación ilegal”, como sería la de realizar una transferencia no autorizada de combustible, “apagaría la señal y lo normal es que el sistema lo detecte y los supervisores se den cuenta”, igual que sucedería si los controladores aéreos perdieran el rastro de un avión. “Y en ese caso que usted dice”, remató Castor, “ya no sería un solo barco, sino dos” los que tendrían que desaparecer súbitamente del mapa de señales que vigilan los supervisores desde el centro de control.

Según algunos especialistas, la transferencia ilegal barco a barco es una práctica que se realiza en ocasiones a mar abierto entre embarcaciones con armadores poco escrupulosos que vulneran la ley para ahorrarse costes portuarios. Castor cree sin embargo que no es tan sencillo burlar los sistemas de vigilancia. En su opinión, “sí se dan a veces” pequeños derrames accidentales en el curso de operaciones rutinarias en el puerto. La legislación castiga con elevadas sanciones de decenas de miles de euros este tipo de derrames incluso cuando se producen de manera accidental en el curso de operaciones de aprovisionamiento.

Castor incluso hizo una suposición de lo que tardaría un vertido de esta naturaleza en recorrer la distancia existente entre el Puerto de la Luz y la playa del Cabrón y calculó que, con las corrientes habituales de un nudo, equivalentes a una milla náutica por hora, “en condiciones favorables” un derrame así se desplazaría a una velocidad de 2 kilómetros por hora. Es decir, que tardaría algo menos de un día en recorrer en torno a 40 kilómetros de distancia.

Sin embargo, ninguno de los datos conocidos hasta la fecha permite albergar la idea de que esa mancha hubiese bajado desde La Luz hacia El Cabrón sin que nadie se diera cuenta ni la viera ni desde el mar, ni desde tierra, ni desde el aire. Y de hecho, los avisos de manchas que se produjeron en la fecha del 16 de julio, incluido el de un piloto que vio al aterrizar un aparente vertido al sur del aeropuerto, tenían como referencia geográfica puntos situados como poco a 25 kilómetros, y eso con cálculos en línea recta y sin considerar las ondulaciones y los accidentes de la costa.

El alcalde de Agüimes, Antonio Morales, arremetió duramente contra la Capitanía Marítima (ver VÍDEO) dos días después del vertido, que ha causado a su municipio gastos de más de cien mil euros en las tareas de limpieza (ver VÍDEO de los operarios en acción).

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