Ricardo Guerra, en la cabina de un avión de Iberia Express_Snapseed

Ricardo Guerra, 25 años de vuelo en Canarias

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Este comandante de Iberia Express, que llegó en 1990 a la base aérea de Gran Canaria-Gando como piloto militar, dice que la imagen de las Islas al atardecer bajo un cielo rojizo o su contorno iluminado en la noche son sus vistas favoritas desde la cabina

 

Hablar del transporte aéreo evoca siempre la idea de ‘aeropuerto’, ‘avión’ o ‘precio del billete’. Pero más allá de la gestión aeroportuaria, de la apabullante sofisticación tecnológica de los aviones o de los cambios revolucionarios que ha introducido internet en la relación de los usuarios con las aerolíneas, están las personas, todos aquellos profesionales que en el cielo o en el suelo hacen posible la experiencia de volar y conectar los puntos, por más distantes que puedan encontrarse. Ricardo Guerra es comandante de Iberia Express y lleva 25 años volando en, desde y hacia Canarias. Con él inicia este web un serial de entrevistas dedicado a todos aquellos cuya tarea cotidiana consiste en garantizar con su trabajo los buenos vuelos.

 

  • Ricardo, ¿cuánto tiempo lleva volando hacia o desde Canarias?

Llegué a la Base Aérea de Gando en julio de 1990, llevo 25 años volando en Canarias. Soy canario de adopción, aunque mis dos hijos sí nacieron en las Islas.

  • ¿Por qué se hizo piloto?

Me hice piloto porque es lo que siempre quise ser desde que tenía cuatro años. A unos niños les llama la atención volar y a otros no. No hay diferencia entre lo que siempre quise ser y lo que soy hoy en día. Por eso ser comandante es una profesión muy gratificante para mí.

  • ¿Dónde aprendió a volar, cuántas horas lo ha hecho y qué aviones ha pilotado?

Ingresé en la Academia General del Aire en septiembre de 1984. Empecé a volar en junio de 1985, hace ahora treinta años, en el T-34 Mentor, avión que se empleaba entonces para la formación inicial. Como curiosidad tanto Su Majestad el Rey Juan Carlos I como Su Majestad Don Felipe VI iniciaron su enseñanza en vuelo en ese mismo avión. Actualmente tengo unas 8.500 horas de vuelo. He volado prácticamente por toda Europa y África. He llevado cinco aviones en mi etapa de piloto militar (T-34 Mentor, Casa C-101, F-5, Mirage F-1 y F-18) y cuatro en aviación civil (ATR-72, Boeing 737, Gulfstream G100 y Airbus 320)

  • Al mando del avión, ¿tiene la costumbre de hablar a sus pasajeros?

Me gusta hablar con los pasajeros, excepto en el primer vuelo de la mañana, donde creo que es más importante respetar su descanso. Es una buena manera de hacer al viajero partícipe de la operación. El pasajero canario es un cliente habitual, con lo que intento obviar los datos técnicos, que ya los conoce, y centrarme en la ruta que estamos siguiendo ese día. Les explico lo que pueden ver desde la parte izquierda y derecha del avión.

  • Desde su puesto de mando, en sus viajes hacia o desde Canarias, ¿cuáles son las vistas que más le impresionan?

El atardecer durante el regreso a Canarias, cuando la visibilidad es buena, es espectacular. Se puede apreciar el contorno de las siete islas bajo un cielo rojizo. Es una vista realmente bonita. Durante los vuelos nocturnos, se puede apreciar cómo han crecido las Islas, si comparamos la iluminación de hace veinte años con la de la actualidad.

  • ¿Tiene rutinas o manías personales antes de volar?

Todos los días, antes de salir de casa, dedico un tiempo a repasar las actividades que me esperan: avión, previsión de pasajeros, condiciones de los aeropuertos, meteorología… Al llegar al aeropuerto, lo chequeo todo otra vez. Compruebo todo lo relativo al día que vamos a tener por delante. Pero no tengo manías particulares antes de ir a volar.

  • ¿Y qué prefiere para volar, el día o la noche…?

Prefiero volar de noche porque hay menos tráfico, menos comunicaciones por radio y menos calor. No me cuesta demasiado cambiar mis horarios y dormir por las mañanas.

  • El vuelo que nunca olvidará es… 

Nunca olvidaré mi vuelo para la Organización Nacional de Trasplantes (ONT) a Melilla. Aquel era un vuelo muy urgente y muy delicado, porque un paciente y sus familiares estaban esperando un corazón. Afortunadamente conseguimos aterrizar en Melilla a tiempo y el trasplante se realizó con éxito. Otras experiencias gratificantes y enriquecedoras son los acompañamientos a niños enfermos desde sus países de origen para que pueden ser tratados de su enfermedad en España. Iberia Express está muy involucrada en este proyecto, ya que es de las pocas compañías que facilita siempre billetes para estos casos. Nuestra labor es un pequeño grano de arena al lado del papel de las familias de acogida, que alojan a estos niños en sus casas durante dos o tres meses, hasta que finalizan su tratamiento.

 

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