Jhonander Ojeda Alemán. (Foto cedida por la familia)

Dos años sin Jhonander y sin respuestas

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Dos años después de perder a su hijo en la caída de un helicóptero militar al mar, la familia del joven ni siquiera conoce el informe preliminar de la comisión investigadora sobre las causas del siniestro

 

Este domingo, 22 de octubre, se cumplen dos años de la muerte del sargento Jhonander Ojeda Alemán. El joven sargento del Ejército del Aire falleció el mismo día que cumplía 27 años junto a los pilotos José Morales Rodríguez y Saúl López Quesada. Los tres murieron cuando el helicóptero del SAR en que regresaban de unos ejercicios de adiestramiento en Senegal cayó al mar a 500 kilómetros de Gran Canaria, tras una escala en Mauritania. Era la consumación de la doble tragedia de Jhonander, único superviviente de otro siniestro del SAR que le había costado la vida a cuatro militares en otro helicóptero caído al mar en marzo de 2014. Dos años después de perderlo, su padre, Francisco Ojeda, ni siquiera conoce el informe preliminar de la comisión investigadora del accidente.

El estudio de las causas de este siniestro ha de realizarse por la Comisión de Investigación Técnica de Accidentes de Aeronaves Militares (CITAAM). La legislación establece que la comisión emita un primer informe preliminar en el plazo de un mes tras el suceso. Pero la familia de Jhonander no conoce ni el informe preliminar ni el definitivo sobre los motivos por los cuales el helicóptero se precipitó al mar y causó la muerte de su hijo y de sus compañeros.

Al igual que el primer accidente de marzo de 2014, el segundo accidente sufrido por Jhonander Ojeda está en manos de un juez togado militar. Tras la muerte del sargento, el juzgado dio traslado a la familia de documentación relativa a las diligencias previas. Sin embargo, en este envío de documentación no figuraba ningún informe preliminar de la CITAAM, pese a que ya había transcurrido el plazo preceptivo para conocer un primer avance.

Este viernes, a solo dos días del segundo aniversario de la muerte de su hijo, Francisco Ojeda hizo un nuevo intento para conocer ese informe. La primera respuesta que obtuvo fue que tenía que volver a personarse en la causa con un abogado, de la que Ojeda se retiró hace algunos meses abrumado por el peso de su tragedia personal. Cuando insistió para conocer el informe preliminar de la CITAAM, un funcionario del juzgado militar le indicó que este primer avance no consta todavía.

No es lo único que no han podido conocer. En el primer envío documental, tampoco estaban las imágenes submarinas del helicóptero siniestrado bajo el mar. En estas condiciones, Francisco Ojeda ha decidido volver a personarse en la causa. El objetivo, por el que también batallan sin descanso las familias golpeadas por el primer accidente, es saber por qué murieron sus hijos.

Jhonander Ojeda se convirtió en la imagen de la superación y el valor el 19 de marzo de 2015. Había pasado un año desde el primer accidente del SAR y había vivido una experiencia monstruosa: cuando el primer helicóptero cayó al mar en medio de la noche, Jhonander escapó casi milagrosamente de la nave cuando ésta se hundía a toda velocidad boca abajo en el océano. Tuvo que romper un ojo de buey con la cabeza y luego guiarse instintivamente hacia la superficie del mar en medio de la oscuridad y de la desorientación espacial total. Pero el joven, a pesar del shock que le había tocado vivir, ya llevaba varios meses reincorporado al Ejército del Aire. En marzo de 2015, extremadamente serio y cabizbajo, pero sereno, el joven se ocupó personalmente de descubrir la placa en memoria de sus compañeros fallecidos en 2014, los pilotos Daniel Pena Valiño, Sebastián Ruiz Galván, Carmen Ortega Cortez y Carlos Caramanzana Álvarez.

Solo siete meses después, el joven perdía la vida el día de su cumpleaños en el segundo siniestro del SAR en aguas de Canarias. A falta de las conclusiones oficiales, son un enigma las causas que derribaron al mar este segundo helicóptero a plena luz del día y en condiciones meteorológicas óptimas. Cuando se produjo el accidente, las autoridades aeronáuticas españolas tenían activada una zona de exclusión aérea en el Atlántico, al Sur de Gran Canaria, solicitada por Marruecos para la realización de ejercicios de tiro naval. El Ministerio de Defensa aseguró más tarde a esta web a través de un portavoz que, cuando se produjo el accidente, el helicóptero del SAR estaba fuera del perímetro y a distancia de la zona de exclusión aérea.

El siniestro fue un misterio desde el minuto uno, pero también mostró importantes agujeros en el comportamiento del Ministerio de Defensa de España. En la tarde de este siniestro, Defensa desactivó la búsqueda y la alerta por la caída del helicóptero con los tres militares a bordo porque, según dijo, Marruecos le había asegurado que los tres militares estaban vivos y habían sido rescatados por un pesquero que supuestamente los iba a trasladar a Dakhla. Pero ese barco nunca apareció y Defensa acabaría por reconocer unas horas después que no tenía la menor idea de dónde estaban los tres militares desaparecidos. Una semana después, los buzos de la Armada los rescataron del fondo del mar.

Jhonander Ojeda Alemán nació el 22 de octubre de 1988 en Telde. Volar era su pasión desde que era un niño, a lo que luego se unió la vocación se salvamento en la unidad de búsqueda y rescate (SAR) del Ejército del Aire. El joven se incorporó a la Escuela Técnica de Seguridad, Defensa y Apoyo (ETESDA) del Ejército del Aire en mayo de 2007 y ese mismo año fue destinado al 802 Escuadrón SAR, con base en Gando, Gran Canaria. En 2010 se trasladó a la Academia Básica del Aire y dos años después regresó a su primer destino en Gran Canaria.

Jhonander Ojeda era mecánico de vuelo de helicóptero y especialista en el izado de grúas de rescate, había servido en Afganistán en 2010 y tenía 338 horas de vuelo cuando perdió la vida en 2015. En 2010 obtuvo una medalla de la OTAN, un distintivo al Mérito en Operaciones de Mantenimiento de la Paz. Posteriormente, se le concedieron una cruz al mérito aeronáutico con distintivo blanco (2014) y dos con distintivo amarillo, como reconocimiento a su valor. La primera le fue concedida en 2015, pero nunca pudo recogerla. La segunda se la entregaron a su padre tras su muerte.

 

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Francisco Ojeda (derecha) y Borja Ojeda, padre y hermano de Jhonander, ante la placa que le recuerda en La Garita, Gran Canaria, con 7 plantas en memoria de los siete militares del SAR fallecidos en dos siniestros.

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