Brad Pitt. Fotografía: ATCpress

Brad Pitt se acerca a la gente y remata la seducción total de Gran Canaria

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La estrella completa una jornada maratoniana de rodajes haciendo un tramo a pie para saludar y agradecer a decenas de fans que hicieran guardia por él durante horas tras las vallas

Brad Pitt demostró este viernes en Las Palmas de Gran Canaria que ser un gigante de la cartelera y un actor de fama planetaria no está reñido con la humildad de acercarse a la gente. Al filo de la medianoche y después de una jornada maratoniana de rodaje a las órdenes del director Robert Zemeckis, el actor sorprendió a decenas de personas que se arremolinaron durante horas tras las vallas y se acercó hasta ellas, a pie, completamente solo, simplemente para saludar, estrechar algunas manos y dar las gracias por la espera. La euforia se desató y los gritos de “¡guapo, guapo!” se escucharon a dos manzanas de distancia, justo donde en ese momento el equipo de rodaje recogía todos los bártulos. “Pero ya me tengo que ir a dormir”, dijo sin palabras Brad Pitt, que se colocó las dos manos junto a la cara para explicar con un simple gesto que debía retirarse a descansar. El saludo corona 24 horas de revolución Brad Pitt en Las Palmas de Gran Canaria, que rueda en varios enclaves de la capital la película Allied, dirigida por Zemeckis y que co-protagoniza con la oscarizada Marion Cotillard.

Vallas por todas partes, enormes focos encaramados a grúas y bordes de azotea, camiones de vestuario, elementos de atrezzo y sobre todo un ejército de personas, entre el enorme equipo de rodaje y el dispositivo de control y seguridad, ponen estos días patas arriba varios puntos de la capital grancanaria, momentáneamente convertidas en rincones de una Casablanca repleta de espías en la II Guerra Mundial donde se desarrolla la trama de Allied. Todos y cada uno de ellos ha sido supervisado personalmente por Robert Zemeckis, director de las icónicas Forrest Gump, Regreso al futuro o ¿Quién engañó a Roger Rabbit?, que los ha recorrido con su equipo, a ratos repartiendo instrucciones, a ratos haciendo fotografías con un iPad mini que le acompaña a todas partes.

Este viernes, la ciudad se preparaba para acoger la primera tanda de rodaje. Justo enfrente de un instituto, el Politécnico, donde se forman y entrenan paradójicamente cientos de jóvenes interesados por la producción audiovisual. El hecho no ha pasado desapercibido para nadie. Ni para los jóvenes alumnos que se han arracimado junto a las vallas o han hecho guardia desde las azoteas en busca de una imagen de los actores, ni tampoco para el equipo de Allied, que ha visto desfilar estos días un enorme número de estudiantes por las calles donde se preparaba la conversión transitoria en Casablanca.

Algunos de estos jóvenes aguantaron este viernes como jabatos durante horas junto a la última valla más próxima al lugar de rodaje, por donde se suponía que Brad Pitt abandonaría la zona. El área de rodaje propiamente dicho era imposible de divisar desde su posición. El equipo eligió una vía secundaria estrecha y pequeña para simular una callejuela de Casablanca. Pero toda la zona se parapetó después tras un panel gigante de madera y, tras él, las roulottes que Pitt, Cotillard y Zemeckis usan como camerinos en plena calle. Pasadas las once de la noche, nadie apostaba gran cosa por ver algo más que un vehículo salir a toda velocidad con el actor agazapado tras unos cristales tintados al término del rodaje. Pero no fue eso lo que ocurrió. Lo que vieron en realidad fue a Brad Pitt abandonar la falsa calle de Casablanca y dirigirse solo y a pie… hacia la gente que le esperaba desde hacía horas, entre los que ya hacía mella el cansancio y el frío.

Los gritos, claro, se escucharon a varias manzanas de distancia. “¡Guapo, guapo…!”. Brad Pitt se acercó, estrechó varias manos y sobre todo dio las gracias. Luego se llevó las manos a la mejilla para explicar con un gesto resignado que debía irse a dormir. Este sábado y domingo le esperan otras dos sesiones maratonianas de rodaje, parte de ellas también en horario nocturno. Y luego Fuerteventura, a donde llegará también la revolución Brad Pitt en formato Allied. Para entonces, Gran Canaria ya habrá caído completamente abducida por el actor catapultado a la fama por un papel secundario en Thelma y Louise que, 25 años después, no se olvida de la gente.

Este sábado, el actor ha repetido el gesto, pero ante mucha más gente, en el barrio de La Isleta. Pincha aquí para leer cómo se echó a la calle en el barrio más popular de Las Palmas de Gran Canaria.

Pincha este enlace para leer más sobre los preparativos del director Robert Zemeckis para el rodaje en Gran Canaria.

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