Aeropuerto de Barajas

Una tormenta provoca una noche caótica en Barajas que irradió a otros aeropuertos

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Enaire aplicó 3 regulaciones de tráfico, pero los controladores creen que una reacción lenta e insuficiente provocó “situaciones límite” por acumulación de esperas en el aire

 

AMPLIACIÓN/ Un frente de nubes y tormentas que empeoró a lo largo de la tarde dejó este viernes 29 de abril una estela caótica en el aeropuerto Adolfo Suárez Madrid Barajas, con numerosas esperas en el aire y más de 25 desvíos a aeropuertos alternativos por la imposibilidad de aterrizar en el aeródromo madrileño. El episodio afectó a centenares de pasajeros justo en el inicio del puente de Primero de Mayo y deja algunas sombras sobre la capacidad de reacción del gestor de navegación aérea en España, al que los controladores aéreos reprochan que reaccionara tarde con una restricción de tráfico en Barajas.

Enaire, responsable de los servicios de navegación aérea en España, solo aportó este sábado un dato oficial sobre lo sucedido en la noche del viernes: la aplicación de tres regulaciones en el sector aéreo afectado por la fuerte tormenta que descargó sobre Barajas, es decir, restricciones en los despegues y aterrizajes como consecuencia de la meteorología adversa, la más larga de ellas de más cuatro horas de duración. Los controladores aéreos han criticado sin embargo en su perfil de Twitter que las medidas paliativas se aplicaran tarde y mal y que el caos provocara “situaciones límite” por la acumulación de decenas de aviones en espera en el aire y emergencias en aviones que se quedaron cortos de combustible por las demoras.

El gestor de navegación aérea ha sido este sábado muy parco en el suministro de datos sobre lo sucedido en la noche del viernes y la madrugada del sábado en Madrid. Al ser consultado sobre el número de vuelos y pasajeros afectados por el caos aéreo provocado por la tormenta, Enaire solo ha proporcionado por el momento un único dato: la aplicación de tres regulaciones de tráfico, la primera de ella de 68 minutos, la segunda de 4 horas y 30 minutos y una tercera de 36 minutos. El gestor no ha dado por ahora más detalles sobre el alcance específico de cada una de estas restricciones y solo precisó que algunas de ellas fueron coincidentes en el tiempo, es decir, que afectaron simultáneamente tanto a las operaciones de aterrizaje como de despegue.

Entre tanto, los controladores aéreos no han ocultado sus críticas a la gestión de la crisis provocada por la tormenta. Según relataron en su perfil de Twitter, los supervisores de sala alertaron de los problemas de meteorología a los responsables de navegación aérea, pero las decisiones llegaron tarde y mal y 90 minutos después de esos primeros avisos, lo que llegó a acumular hasta 33 aviones en espera en el aire sobre Barajas. Estos problemas fueron en aumento cuando en las esperas se fueron acumulando otros aviones que siguieron volando hacia Madrid en una proporción de casi medio centenar por hora por el retraso en la aplicación de restricciones de tráfico.

El resultado, “muy grave”, en opinión de los controladores, fue un balance de 27 vuelos desviados hacia varios aeropuertos alternativos, entre ellos Alicante y Barcelona, algunos de los cuales pudieron retornar a Barajas cuando se normalizó la situación meteorológica. Pero también algunas emergencias, declaradas en varios vuelos que se quedaron cortos de combustible como consecuencia de las esperas en el aire. En la red social, varios usuarios expresaron un especial sobresalto por un vuelo que finalmente logró aterrizar tras declarar una emergencia por agotamiento de sus reservas de carburante.

La crisis se presentó en el peor momento: durante un pico alto de tráfico en la tarde-noche del viernes, junto en el inicio del puente y con un gran impacto sobre viajeros y aerolíneas, con decenas de vuelos desviados y centenares de pasajeros atrapados en los aeropuertos de origen o en los alternativos por la imposibilidad de culminar la ruta prevista. Pero las consecuencias se han alargado hasta este sábado 30 de abril, una jornada durante la cual las compañías han seguido recolocando viajeros que no pudieron despegar, que fueron derivados a aeropuertos diferentes o que perdieron vuelos de conexión por retrasos o desvíos.

El gestor de servicios de navegación aérea, Enaire, agradeció en la noche del viernes a los controladores aéreos a través de Twitter el esfuerzo realizado para gestionar varias horas de crisis debido a la climatología adversa. Para entonces, muchos pasajeros exasperados por largas esperas de varias horas incluso en el interior de los aviones ya descargaban su ira sobre las aerolíneas en las redes sociales.

Muchos de ellos han protestado por el desbordamiento de los servicios de atención al cliente de algunas compañías, otros relataron en directo su irritación desde el interior de los aviones donde hicieron esperas de horas en algunos casos y otros reprocharon a algunas aerolíneas que no fueran capaces ni de dar botellas de agua gratis a los pasajeros, pese a los inconvenientes sobrevenidos a lo largo de la tarde y la noche.

En tierra, los controladores aéreos ya habían alertado desde media tarde del viernes en su perfil de Twitter sobre la presencia de un frente nuboso de gran extension que primero dificultó las operaciones de aterrizaje y luego provocó esperas en el aire y desvíos en cadena. Estas complicaciones meteorológicas plantean una situación delicada no solo por las dificultades de los pilotos para esquivar las nubes y las turbulencias, sino también por la consecuencia de las esperas sobre las reservas de combustible de las aeronaves, lo que en casos extremos puede limitar la capacidad para llegar a aeropuertos alternativos y obligar a declarar situaciones de emergencia por falta de carburante. Se trata de un fenómeno que Enaire conoce perfectamente porque ya ha provocado incidencias graves en el pasado, con aviones volando al límite de sus reservas de combustible. Pese a los antecedentes, la secuencia se ha vuelto a repetir este viernes.

Los controladores también explicaron en su perfil de Twitter que varios profesionales del centro de control aéreo de Torrejón notificarán lo sucedido por vía oficial para pedir que se investigue la secuencia de hechos, al considerar que el gestor de navegación aérea tiene que ser más ágil en la regulación del tráfico cuando intervienen complicaciones meteorológicas de este naturaleza y alertar a las compañías, para minimizar el número de aviones en espera en el aire. Y remataron: en caso de tormentas como la que se cebó este viernes sobre Madrid, “mejor esperar en tierra que en vuelo”.

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